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Política ambiental o medioambiental: compromiso de mejora
05.07.05.
Con
criterios de la norma ISO 14001 de Sistemas de Gestión Ambiental, la “política
ambiental” podría definirse como “la expresión formal de la alta
dirección de la empresa, respecto a las intenciones y directrices generales de
la organización, con relación a la gestión o desempeño ambiental”.
La
“política ambiental” es la base en que se apoya la “gestión
ambiental” de la empresa y representa un “compromiso de
cumplimiento y mejora ambiental”, que afecta a todos los niveles
de la organización, marcando la toma de decisiones, e incluso
trascendiendo al exterior, tanto al entorno próximo, como a
suministradores y clientes.
Para
que la política ambiental sea útil, debe cumplir unos requisitos,
sin los cuales quedaría vacía de contenido:
·
Debe ser “creíble”:
Al firmarla, la alta dirección se compromete y compromete a la
empresa, por lo que debe ser consecuente con ella en sus
actitudes y actuaciones, para que todos la vean como una declaración de
principios, que debe regir su comportamiento.
Todos los miembros de la plantilla son responsables, en mayor o menor
grado, de cumplir las directrices marcadas por la política, pero su
cumplimiento solo se puede exigir, si la alta dirección da ejemplo y
lidera decididamente su aplicación.
·
Debe estar “coordinada con las otras políticas”
de la organización:
La empresa debe gestionar de forma equilibrada calidad, seguridad,
salud laboral y medio ambiente, que forman parte de una misma
filosofía, que podríamos llamar “gestión global excelente”.
Si una de ellas no se gestiona adecuadamente, no es creíble que las
otras si lo sean, por muchos esfuerzos que se dediquen.
Las empresas han evolucionado mejorando su gestión. Primero fue la
gestión de la Calidad; después se mejoró la gestión de la Seguridad,
que como evolución lógica, se amplió a la Salud Ocupacional;
por último, o al mismo tiempo que esta última, la creciente
sensibilización social, ha llevado a las empresas a implantar sistemas
de Gestión Ambiental.
La implantación de un “sistema de gestión ambiental” es mucho más
fácil si está implantado y rodado el de “calidad”, beneficiándose
de la experiencia adquirida en él y usando en muchos casos
procedimientos comunes, planes de formación, etc.
·
Debe ser “clara y concreta” para que sea
entendida por toda la organización:
Toda la plantilla es responsable de cumplir y apoyar las directrices
marcadas en la política ambiental, por lo que su redacción debe ser
muy clara, para que todos la entiendan, y su contenido debe ser muy
concreto, incluyendo solamente las líneas generales importantes, de las
cuales se deriva el sistema de gestión.
·
Los compromisos y responsabilidades que establece
deben ser “viables”:
Un exceso de celo puede llevar a fijar una política ambiental muy
exigente, que la organización no esté en condiciones de asumir y
llevará a incumplirla, lo que es un problema grave en sí mismo y además,
producirá desmotivación en la plantilla y desconfianza en las
autoridades ambientales.
Es mejor que la política ambiental evolucione al mismo ritmo que
mejoran la gestión y el grado de sensibilización de la organización,
y una vez consolidados los avances, aprobar nuevas ediciones con
mayor grado de compromiso, como por ejemplo, minimizar
impactos ambientales adversos, en desarrollo de nuevos procesos, diseño
de nuevos productos, o planes de inversión.
·
Debe “comunicarse” a todas las personas
que trabajan para la organización
Esto incluye, no solo a la propia plantilla, sino también a los
sub-contratistas (por lo menos en la parte que les afecta), e incluso
debiera estar a disposición del público.
Su
contenido mínimo debe fijar el compromiso de la organización
en:
·
Cumplir o exceder los requisitos ambientales
Decir que “la empresa se compromete a cumplir los requisitos
ambientales”, no parece una declaración de principios ambientalmente
adecuada, ya que cumplirlos es simplemente una obligación. Lo correcto
sería fijar un compromiso de exceder en mayor o menor grado los
requisitos ambientales.
·
Respetar las condiciones específicas del entorno (locales o regionales)
Esto es sumamente importante en el estudio previo para instalar
un nuevo proceso, pero los ya instalados también deben esforzarse en minimizar
sus efectos sobre el entorno, para ser compatibles con él, y deben
plasmar este compromiso en la política ambiental.
·
Prevenir la contaminación
Hacer una gestión ambiental adecuada implica adelantarse
a los acontecimientos, tomando medidas preventivas para evitar
episodios de contaminación
antes de que ocurran. Este compromiso debe incluirse en la política
y se puede lograr con un análisis minucioso de los riesgos e incidentes
ambientales.
·
Mejora continua de la gestión
ambiental
En empresas con buen nivel de concienciación y gestión ambiental, el
sistema se auto-alimenta y evoluciona hacia la mejora continua. El
cumplimiento de los objetivos fijados, da paso a establecer
otros más exigentes, porque saben que la mejora continua es
posible y proporciona beneficios, no solo de imagen y aceptación por el
entorno, sino también económicos y de calidad
En
resumen, definir la política ambiental de la empresa es una operación
muy importante, cuando se decide implantar un sistema de gestión
ambiental, ya que, para bien o para mal, la política ambiental
marcará el futuro del sistema, por lo que antes de avanzar, es
aconsejable dedicar el tiempo necesario para definirla y consensuarla.
Una
solución válida puede ser abrir un diálogo interno en el equipo de
dirección, para definir de forma colegiada la política ambiental de la
empresa, pero para ello es preciso fijar previamente los límites, por
lo que es conveniente responder previamente algunas preguntas como las
siguientes:
·
¿Dónde estamos y hasta dónde
queremos llegar?
·
¿Qué grado de compromiso queremos y podemos
asumir?
·
¿Qué esfuerzo estamos dispuestos a realizar
(económico, personal, organización)?
·
¿A que ritmo queremos y podemos avanzar?
Además,
en un tema tan delicado como la definición de la política ambiental y
la posterior implantación de un sistema de gestión basado en ella, es
aconsejable contar con el apoyo de una asesoría externa con
experiencia, tanto si se dispone de personal propio especializado en
Medio Ambiente, como si no se dispone de él. De esta forma se pueden
evitar algunos errores y se agiliza el proceso, beneficiándose de la
experiencia adquirida por el asesor en otras situaciones similares.
Autor:
S.C.O.
Experto en Gestión Medioambiental
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