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Consejos para implantar un sistema de gestión medioambiental

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21.03.05. 

Introducción

La implantación de un Sistemas de Gestión Medioambiental en procesos de producción, sirvió inicialmente en las grandes empresas, para detectar posibles incumplimientos legales y darles solución adecuada, antes de que tuviesen trascendencia exterior.

En muchos casos, las mejoras medioambientales se consideraban una “obligación”, que implicaba costes elevados, por lo que solamente se realizaban aquellas que se considerasen imprescindibles para no tener incumplimientos. No existía por tanto concienciación de respeto al Medio Ambiente.

La situación actual es radicalmente distinta. Las empresas más importantes ejercen un claro liderazgo en la aplicación de los modernos criterios de control y optimización del Medio Ambiente, igual que ya lo hacían en cuanto a Calidad y Seguridad, porque están convencidas de que solo así podrán seguir siendo líderes, fabricando productos de alta calidad, sin accidentes y optimizando los recursos, con respeto al Medio Ambiente.

Para avanzar en esa dirección, no basta con decidir la implantación de un Sistema de Gestión Medioambiental, que solo es una herramienta de ayuda. Hay que seguir un proceso que involucre a toda la empresa y cuyos pasos podrían ser los siguientes:

·          Mentalización de la Alta Dirección: tomando conciencia de que el Medio Ambiente es una “prioridad” para la empresa

·          Definición de una Política de Medio Ambiente: que marcará el comportamiento de la empresa

·          Mentalización y sensibilización de toda la plantilla: que deberá asumir la Política y las consecuencias que de ella se deriven, a todos los niveles de la organización

·          Implantación de un Sistema de Gestión Medioambiental, como herramienta para conocer la situación medioambiental y optimizar los recursos para su mejora

·          Fijación de objetivos y metas medioambientales: que permitan avanzar en la línea marcada por la Política. Una vez alcanzados plantear otros nuevos más ambiciosos, manteniendo un proceso de constante evolución

·          Implantar un sistema de control, inspección y auditoría que avale el sistema de gestión y muestre los resultados obtenidos

Mentalización y sensibilización medioambiental

El respeto del Medio Ambiente es hoy una exigencia Social y como tal, responsabilidad de todos a nivel individual y colectivo, por lo que debemos adaptar nuestra mentalidad a esta nueva situación, no quedándonos en el nivel de exigencia, sino aceptando la influencia de nuestro comportamiento individual en la mejora del Medio Ambiente.

Aceptamos esto sin discusión como miembros de una colectividad de ciudadanos, pero al aplicarlo a la industria, se piensa, erróneamente, que los procesos industriales siempre contaminan y que las responsabilidades por ello son exclusivas de los Directivos.

Sin embargo, solo será posible alcanzar un desarrollo sostenible, si se logra mentalizar y sensibilizar a toda la plantilla, asumiendo cada uno su responsabilidad y aceptando que el respeto al Medio Ambiente no se logra por imposición legal, sino por el convencimiento sincero de que nuestra actividad es compatible con él.

A partir de ahí, cada uno debe esforzarse en realizar su trabajo, como parte del proceso productivo, cumpliendo las normas y procedimiento establecidas por el Sistema de Gestión Medioambiental, pero también impulsando la política medioambiental de la empresa y proponiendo acciones para su mejora.

Política Medioambiental: Principios generales

La Política Medioambiental constituye una verdadera filosofía del comportamiento de la empresa en relación con el Medio Ambiente y si de verdad es asumida, debe impregnar con criterios de mejora medioambiental todas las actividades de la empresa.

De ella se derivan una serie de principios generales (pocos pero fundamentales), que son el esqueleto soporte del Sistema de Gestión Medioambiental y se desarrollan tanto por implantación de normas y procedimientos de obligado cumplimiento, como por fijación de objetivos y metas medioambientales a los que orientar nuestros esfuerzos.

La Política Medioambiental debe ser lo más breve posible, clara y concisa. De ella se derivan Principios Generales como por ejemplo los siguientes:

·          Compromiso de cumplir la legislación medioambiental vigente y tratar de reducir nuestro impacto en el entorno

·          Valorar periódicamente la situación medioambiental y el grado de cumplimiento, con informes de resultados, inspecciones y auditorías

·          Prevenir en nuestro trabajo los incidentes medioambientales y aplicar criterios de mejora continua del Medio Ambiente

·          Comunicar abiertamente toda información que ayude a mejorar el Medio Ambiente

·          Contribuir al desarrollo sostenible: uso racional de recursos naturales y energía

Sistema de Gestión Medioambiental (SGMA)

Desarrolla la Política Medioambiental de la empresa, para lo cual:

·          Fija objetivos de mejora medioambiental

·          Implanta normas y procedimientos medioambientales de obligado cumplimiento

·          Controla los parámetros medioambientales del proceso de fabricación

·          Valora los logros y el cumplimiento medioambiental, por medio de inspecciones internas y auditorías externas

·          Hace seguimiento de los incidentes medioambientales que se producen y afronta acciones de mejora y prevención de la contaminación

·          Fomenta la participación de todos los trabajadores en mejorar el Medio Ambiente

·          Informa con transparencia a la Administración, el público y los clientes, para mejorar la imagen de la empresa

Conclusiones

La implantación de un SGMA no debe considerarse como una obligación impuesta por la competencia, o una moda a seguir, porque de ser así se convertirá en una carga pesada, que costará tiempo y trabajo, funcionará de forma inadecuada, con numerosos fallos y no aportará los beneficios que cabe esperar de su correcta aplicación.

El SGMA debe ser consecuencia de un proceso de mentalización de toda la empresa, que se inicia cuando los gestores tienen la total convicción de que no se llevará una correcta gestión empresarial si no se gestiona adecuadamente el Medio Ambiente, al igual que la Calidad y la Seguridad.

Alcanzado este punto, esta convicción debe plasmarse en una Política Medioambiental, que marcará las directrices básicas a seguir y definirá en esencia “la forma de pensar o de entender el Medio Ambiente por la empresa”.

Ahora ya puede iniciarse la implantación del SGMA, que como mínimo debe dar respuesta a los siguientes puntos:

·          Propiciar la sensibilización medioambiental de toda la plantilla: Para ello se usarán todas las herramientas posibles, tales como cursos de formación, charlas de divulgación y mentalización, reuniones participativas, fomentar a todos los niveles las propuestas de mejora, etc.

 

·          Desarrollar las normas y procedimientos del sistema: Definen la forma de actuar de todos los asuntos de Medio Ambiente. Las empresas con experiencia en un Sistema de Gestión de la Calidad, saben que deben ser sencillos y prácticos, y que siempre que sea posible, deben ser comunes con los otros sistemas de gestión

 

·          Implantar el control y seguimiento que permita conocer en cada momento la situación medioambiental de la empresa: Para ello se definirán los parámetros de control y los controles a realizar, y se decidirá un plan de inspecciones y auditorías.

 

·          Fijar objetivos y metas medioambientales: Que impulsen la evolución y mejora continua y una vez alcanzados estos, deberán fijarse otros nuevos más ambiciosos.

Un SGMA bien implantado aporta a la empresa numerosas mejoras, que realimentan el sistema, será cada vez más consistente y creará a todos los niveles de la organización una forma de pensar, muy en línea con el “desarrollo sostenible”, que no existía antes.

Entre las mejoras que suelen aparecer, cabe destacar:

·         Mayor sensibilización, formación y conocimiento del proceso productivo por la plantilla que redundará en el uso de mejores prácticas en su trabajo diario y en una mayor participación y sentido de responsabilidad de todos

·         Reducción de las cantidades de residuos, vertidos y emisiones, que son una mejora en sí misma y además reducen el consumo de materias primas y energía

·         Mejora la imagen de la empresa ante sus empleados, clientes, Administración y público del entorno en general

 

Autor: S.C.O

 
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