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El comercial: perfil y
formación
22.01.04. Entendemos
que una buena forma de abrir esta sección del portal, destinada a
documentos para la dirección y en el área Comercial, es comentar
algunos aspectos básicos de los “comerciales”, protagonistas
esenciales de este Departamento y de las empresas.
Nos
referimos a “comerciales” en
el sentido clásico de los profesionales que presentan los productos
o servicios de la empresa a clientes reales o potenciales, los ofrecen,
informan sobre ellos y concretan o cierran pedidos y ventas. Caben, no
obstante, las diversas variantes que las empresas pueden introducir en la tarea de estos profesionales, tales como cobro de
facturas o a clientes morosos, relaciones públicas, conocimiento de la
competencia o recabar información continuada de los clientes, por poner
unos ejemplos.
Los
comerciales son herederos de lo que antes se llamaba
vendedores e incluso “viajantes
de comercio”, salvando las distancias y con los cambios que los
tiempos van introduciendo en los usos y costumbres.
La
imagen de lo que es o no un buen comercial ha sido, con frecuencia,
desfigurada. Existen estereotipos de estos profesionales que no
concuerdan con la realidad. El mejor comercial no es el más charlatán o extrovertido, es el
que logra vender más manteniendo una buena imagen personal y de la
empresa que representa.
Los
comerciales logicamente están en su perfil
supeditados a cuestiones como:
·
Empresa en la que trabajan
·
Sector en el que opera esta empresa
·
Ambito geográfico que trabaja
·
Segmento sociocultural de su clientela
·
Productos que comercializa
No
es lo mismo, logicamente, un comercial que vende al por mayor que el que
lo hace en el comercio minorista. No es igual el que vende joyas que
latas de conserva. No es comparable el que ofrece moda de nivel popular
que el que lleva en su muestrario catálogos de coches de alta tecnología
y precio.
Esa
imagen que con frecuencia se nos presenta del vendedor extrovertido,
locuaz y hablador insaciable, que tiene amigos en todas partes puede no
ser idonea para llevar la comercialización en determinadas empresas o
sectores.
No
obstante todo lo anterior, cabe establecer ciertas características
fundamentales válidas o exigibles en la mayoría de los
comerciales. Podemos citar las siguientes:
·
Edad acorde al tipo de
producto que se vende y al “status” de la empresa a la que
representa.
·
Carácter estable y
sin altibajos
·
Vitalidad y firmeza de
carácter
·
Personalidad abierta y
trato agradable
·
Apariencia adecuada,
manifestada en el vestir y en su conversación
·
Facilidad de expresión y
de palabra
·
Ser convincente y animoso
·
Capacidad de iniciativa
ya que, con frecuencia, trabaja gran parte de su tiempo solo y fuera de
la empresa.
·
Espíritu de empuje y
de sobreponerse a dificultades derivadas de las dificultades que el
mercado le presente
·
Capacidad mental
suficiente las personas de
la clientela con las que tiene que tratar
·
Lealtad a la empresa
El
comercial, aparte de estas características de su carácter,
personalidad y preparación, ha de estar suficientemente motivado. Y esta motivación, en su mayor parte,
tiene contenido económico. Es dificil que
nuestros comerciales se esfuercen a fondo por colocar nuestros
productos en el mercado y aumentar la facturación de su empresa, si
carecen de la motivación que proporciona el saberse economicamente
recompensados. Por tanto, un comercial mal remunerado siempre será
un “mal vendedor” en el
sentido más amplio de la expresión.
Además,
este es un sector de bastante movilidad.
Los comerciales están mucho tiempo fuera, en contacto con clientes y
competidores. Con frecuencia acaban, si son buenos comerciales,
recibiendo ofertas que mejoran la que tienen y pueden “volar” hacia
otras empresas, quizás de nuestra competencia.
¿Qué hace y qué se le debe
pedir a un comercial?
Entre
otras cosas, de acuerdo con las costumbres de cada empresa o Jefe
Comercial de las mismas:
·
Conocimiento del mercado (clientela y competidores)
·
Conocimiento de las necesidades y posibilidades de compra de los
clientes reales o potenciales.
·
Saber ir a entrevistarse con la persona adecuada en cada caso.
·
Saber ofrecer las ventajas o bondades de su producto (puntos
fuertes), sabiendo obviar o argumentar frente a las objeciones de sus
interlocutores (puntos débiles).
·
Colaborar a la fidelización de los clientes.
·
Conocimiento muy amplio de los productos o servicios que vende.
·
Saber transmitir a la empresa información: de la competencia, de
nuevos productos o servicios que encuentra en su camino, de los
clientes, del grado de satisfacción de los clientes.
·
Saber informar puntualmente de los cambios en catálogos y en los
productos de su empresa.
·
Saber ofrecer y “colocar” nuevos productos o servicios de su
empresa a los clientes.
·
Interesarse por todos los problemas y dificultades del cliente en
relación a los productos o servicios que les ha vendido.
·
Atender sus quejas y reclamaciones.
·
Saber establecer y mantener relaciones de amistad y afecto con
los clientes, siempre que esto sea posible y conveniente para él y para
la empresa.
El
comercial debe de llevar bien organizadas todas sus cosas. Entre ellas
las que favorecen un buen control
de su actividad. Con frecuencia los comerciales tienden a ser
abandonados en los aspectos administrativos y burocráticos de su tarea.
Pero deben de comprender que las empresas necesita de esos aspectos
tanto para un buen control del área comercial como para obtener la
mejor rentabilidad de la comercialización de las ventas y de sus
propios productos y servicios.
Por
todo esto, el comercial debe:
·
Llevar al día y controlada su agenda de visitas
·
Mantener al día la información recabada o que se deduce de sus
visitas a los clientes, así como las conversaciones telefónicas que
mantienen con estos.
·
Informar al Jefe del Departamento o sección Comercial de la que
dependen de las incidencias, informaciones, quejas, reclamaciones o
sugerencias de los clientes que va visitando.
·
Conocer y vigilar la cuenta de crédito concedido o establecido a
cada uno de los clientes que él visita.
·
Controlar los gastos de desplazamientos, viajes, representación,
telefónicos y similares.
·
Redactar todos los formatos, registros o impresos establecidos
por la empresa para el control interno de la misma y remitirlos,
puntualmente, a quien deba de hacerlo.
·
Asistir a las reuniones del Area Comercial de su empresa y
participar en ellas activamente.
Es
conveniente que los comerciales estén sometidos a planes
de formación y de reciclaje continuos. Los tiempos y los mercados
cambian con frecuencia, la competencia innova sus métodos y tácticas
comerciales, nuevas ofertas
de productos y servicios llueven sobre
nuestros clientes, algunos competidores se tornan más agresivos
en sus políticas comerciales...
Todo
esto obliga a estar vigilantes, saber cómo van las cosas en el sector
de actividad de la empresa y transmitir y recibir información a y de
los comerciales. La forma en que esta formación se vaya impartiendo,
dentro del intenso plan de trabajo de los comerciales en su día a día,
es cosa a decidir por cada empresa. No obstante, podemos sugerir
algunas:
·
Convenciones y Jornadas
·
Congresos
·
Cursillos y seminarios
·
Reuniones de trabajo
·
Circulares y Boletines periódicos
·
Implantación de procedimientos de trabajo de los comerciales
·
Acompañamiento en las visitas a los comerciales
·
Información continuada on line por sistemas informáticos y de
comunicaciones
Lo más
importante en el terreno de la formación
es que ésta no sea anárquica, sino organizada. Para ello se deben
hacer planes anuales perfectamente estructurados. Y después hacer un
seguimiento continuado de esos planes de formación.
En
definitiva, que para una eficaz labor comercial de nuestros equipos de
ventas, no basta con tener un buen producto o servicio que ofrecer al
mercado. Ni siquiera que el precio sea muy competitivo. Hay que llevarlo
al mercado, enseñarlo, ofrecerlo, introducirlo, lidiar con la
competencia, ganarse al cliente...Y todo eso no se hace solo, sin el
esfuerzo de un Jefe de Ventas y de un equipo comercial.
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