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¿Cuándo y por qué contratar
a consultores expertos en la sucesión de la empresa familiar?
01.09.03. Durante
muchos años la cuestión sucesoria en las empresas familiares no ha
constituido una preocupación prioritaria. Ni siquiera a nivel de
planificarla adecuadamente. Las cosas, en general, se
hacían de un modo que podemos denominar "natural". En
muchas ocasiones no constituía un problema, ya que los hijos tomaban,
con más o menos apoyo y aprobación de sus progenitores, otros caminos
profesionales. Quizás una buena consulta médica, un bufete de abogados
o una carrera de ingeniería en una gran empresa. Muchas veces, padres e
hijos pensaban así. Ya bastaba con la dura experiencia de una o dos
generaciones anteriores para sostener un negocio contra viento y marea.
Esto
no era siempre así, lógicamente. No se puede generalizar, puesto que
había excepciones a este planteamiento. Y un cierto número, eso sí
minoritario de PYMES, veían como los hijos continuaban el
esfuerzo de padres y abuelos. Y hasta, quizás, bisabuelos.
Hoy
en día, las cosas son de otra forma. Corren vientos en otra dirección.
Y son ya muchas las empresas que
albergan en sus nóminas a los hijos o parientes de los socios
propietarios del negocio. Por diversas razones, se acepta ya de
mejor grado esta continuidad en la empresa. Y con frecuencia, con una
preparación universitaria o profesional que mejora el punto de partida
de quienes les preceden en la historia de la aquella.
Por
este motivo, se detecta un creciente interés por el problema sucesorio
en las empresas familiares. Es frecuente hablar de esto en las familias
y plantearlo de puertas afuera. Y empleamos la palabra "problema"
deliberadamente, puesto que así lo es en efecto. Aclaremos esta
afirmación.
Muchas
PYMES de raíz familiar quieren o se plantean que sus hijos u otros
parientes que trabajan o pueden trabajar en ellas, se hagan cargo en el
futuro de la gestión y
dirección de las mismas. Pero ¿cómo
hacerlo sin que el coste fiscal sea alto? ¿Cómo ligar esto con el
conjunto de la herencia de los hijos o familiares? ¿ Como poner orden
en el "gallinero" en que devienen muchas veces estas
situaciones en el seno de una familia? ¿Cómo, en suma, hacer las cosas
lo suficientemente bien para que queden "atadas y bien atadas"
y, además, a bajo coste fiscal?
Estas
y otras muchas cuestiones, en muchas ocasiones de cierta complejidad a
la hora de resolverlas en la práctica, hacen de esto una asignatura
pendiente y que merece
ser bien estudiada. De lo contrario, las cosas se pueden hacer mal y
traer consecuencias negativas, muy caras para los herederos o sucesores,
o de continuidad y viabilidad imposible.
Pero,
lo primero de todo ha de ser la verdadera "voluntad" de
quien está al frente o es dueño de la empresa. Y esto no se puede dar
por supuesto como caso general. Ni mucho menos. En nuestros años de
experiencia en la consultoría de empresas, hemos visto con mucha
frecuencia empresarios y gestores, muy buenos o menos buenos en su
trabajo y en su gestión, que pensaban que detrás de ellos no había
nada. Con frecuencia, esta creencia no es plenamente consciente ni
manifestada. Pero existe. No se cree en que los hijos o parientes vayan
a ser capaces de mantener el nivel, de dar la talla. ¡¡Están muy
verdes!!, ¡¡no tienen carácter ni espíritu de sacrificio!!, ¡¡los
barrerán a las primeras de cambio!!...y otras muchas ideas similares.
Por
tanto, lo primero es que
realmente se acepte que hay que preparar, mejor con tiempo
suficiente que sin él, la continuidad y la sucesión. Lógicamente,
esto conllevará la preparación de quien haya de suceder en el negocio
en el mundo de la gestión y en la actividad de la empresa de que se
trate.
Superado
este escollo inicial, el resto es ponerse en manos de profesionales
expertos en estos temas. Que conozcan la actual legislación
mercantil, fiscal y laboral. Que sepan y tengan experiencia en la gestión
de empresas PYMES. Y que sepan
escuchar, conversar y aconsejar al entramado familiar que rodea a la
empresa. Harán falta, con frecuencia, largas conversaciones con unos y
otros... y una cierta dosis de psicología para ahondar en los problemas
y buscar soluciones imaginativas.
Esto
no es cuestión de un manual ni de un protocolo estándar, realizado
para otros casos. Es mucho más que esto. Cada caso, cada grupo familiar es una historia diferente. Como cada empresa es
un mundo distinto. Esto lo saben bien los consultores con muchas
empresas a sus espaldas a lo largo de sus años de experiencia. De ahí,
que haya de analizarse detenidamente, conjuntamente con los afectados,
la situación actual y real de cada empresa familiar. Incluso ver su
viabilidad futura o estudiar los replanteamientos de negocio que sean
convenientes y aconsejables.
Por
esto y otras muchas razones que el propio interesado podría aportar a
este asunto, entendemos que la actuación de consultores o asesores
especializados en el tema de la sucesión de la empresa familiar está más
que justificada. A continuación se exponen algunas cuestiones que
ayuden a conocer mejor este trabajo de consultoría.
1.- El consultor que tenga experiencia
en esta actividad profesional, ofrecerá sin duda, fruto de su paso
por otras empresas del mismo sector o de otros, la posibilidad de
entender realmente las interioridades de la empresa de que se trate.
Sabrá moverse en ella con naturalidad.
2.- Tendrá reuniones lo
suficientemente sosegadas, con el empresario o empresarios y los
gestores de aquella , como para poder tocar todos los aspectos de la
vida de la empresa y sus características. Conocerá el pasado, presente
y posibilidades futuras de la empresa.
3.-
Conocerá y mantendrá reuniones
con los hijos o parientes del empresario o empresarios, analizará
su preparación, sus motivaciones, sus preferencias profesionales. En
suma, todos los aspectos y puntos de vista de las posibilidades de
continuidad y sucesorias.
4.-
Normalmente, deberá entrar contacto con el entorno familiar del empresario o de los
socios: cónyuge, hermanos, sobrinos...con todos aquellos que formen
dicho entorno.
5.-
Tratará, de acuerdo siempre con el empresario o de los socios, de consensuar
todos los puntos en que haya de apoyarse el
plan sucesorio. Estos acuerdos pueden ser difíciles de alcanzar e
incluso inviables. Pero ese campo habrá que arar. Y si no se puede ir
por un camino, el consultor ayudará a buscar otros.
6.- El consultor, como experto
en temas fiscales o auxiliado por su equipo de trabajo, conoce la
legislación vigente en
España sobre la sucesión de empresas familiares y sus vericuetos.
Conoce que en los Impuestos sobre Sociedades, de la Renta de las
Personas Físicas, de Sucesiones y Donaciones y del Patrimonio, existen
particularidades que permiten afrontar el tema sucesorio de que
tratamos, en forma muy favorable para los interesados. Y sabe cuales han
de ser las condiciones que han de darse para ello.
7.-
Planteará otros aspectos, de
naturaleza jurídica fundamentalmente, tales como el llamado Protocolo
Familiar y otros documentos o escrituras, de manera coherente con la
finalidad perseguida.
8.- Las soluciones buscadas, consensuadas con los interesados,
tendrán una proyección de
futuro. Sin lagunas que la inviabilicen a corto o medio plazo. Bien
entendido, que pese a todo esto, las cosas pueden cambiar más adelante.
Se está tratando con personas y las reacciones, intereses y psicología
de estas es compleja y, en ocasiones, cambiante. Pero las soluciones,
han de incorporar cautelas suficientes para no hacer inviable el plan
previsto.
9.-
Del trato durante un cierto tiempo, entre
empresario y consultor nacerá la suficiente
confianza que posibilite un diálogo fluido y claro. El consultor es
un colaborador del empresario que trata de ayudarle a resolver los
problemas e interrogantes del futuro de su empresa.
10.-
Es evidente que un trabajo de esta naturaleza, que requiere consultores
expertos y preparados, de buena cualificación profesional, y que
además suele ser de varios meses de desarrollo y ejecución, conlleva
unos honorarios de cierta
importancia, acordes con todo lo anterior. Pero, no cabe duda, que la
solución del problema sucesorio de manera planificada, consensuada y
dejando las cosas claras para el futuro, es una contraprestación
rentable para el empresario. Se trata de un asunto, por lo general, de
gran trascendencia e importancia.
De
las razones expuestas y otras más que se quedan en el tintero por falta
de espacio, se desprende la recomendación de no dejar para un hipotético
mañana la resolución del problema sucesorio en la empresa familiar. Es
preferible poner manos a la obra lo antes posible y, desde luego, antes
de que sea ya demasiado tarde para afrontarlo.
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