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¿Cuándo y por qué contratar
a un consultor de empresas?
01.09.03. Se
nos pregunta, con frecuencia, a los consultores de empresa a qué nos
dedicamos o cual es nuestro trabajo. La respuesta concreta no es fácil,
pero sí lo es cuando decimos que somos como “médicos de empresas y
comadronas”. Pero esto requiere una explicación. Veamos.
En
primer lugar, un consultor de empresas es aquel que presta
servicios profesionales a éstas en cualquier ámbito económico,
financiero o técnico que no sean los tradicionales trabajos de
asesoramiento contable, fiscal, laboral o auditoria. Todos estos tienen
su propia catalogación como tales. Por tanto, el consultor de empresas se
dedicaría a todo lo demás que la empresa le requiera.
Por
otra parte, el consultor de empresas suele ser un generalista,
en el sentido de tocar diversos temas, más porque están
muy interrelacionados que por conocimiento superficial en el
estricto sentido del término. El consultor se
ve obligado a saber de cosas distintas como el profesional de
medicina general sabe de muchas enfermedades y dolencias. El
consultor profesional, no el amateur, debe estar al día en mil
cuestiones fiscales, económicas, financieras, laborales, mercantiles o
técnicas diversas. Luego ha de estudiar y reciclarse continuamente.
El
consultor de empresas, con el paso del tiempo, va conociendo tantas
empresas, sectores y situaciones diferentes, que su
bagaje de conocimientos es muy amplio. Además, al final, la empresa
es un todo que asemeja mucho unas a otras en sus cuestiones
fundamentales. El consultor acaba manejándose con seguridad en toda
clase de empresas y negocios.
Pero,
además, es algo así como una “comadrona”, ya que ayuda y colabora
eficazmente en el nacimiento de
muchas empresas y negocios. Lo hace aportando ideas iniciales,
haciendo cálculos y estudios, previsiones y estimaciones económicas,
financieras o técnicas, indica a los promotores o socios el camino a
seguir y ayuda, o él mismo lleva a cabo, todos los pasos de creación y
puesta en marcha de las empresas.
Su
campo es extenso y variopinto. Cuestiones tales como: planes de viabilidad o de negocios, estudios
económico- financieros, creación y constitución de sociedades,
intermediación de negocios, consultoría de gestión, operaciones
societarias, planes para solventar crisis empresariales, la sucesión de
la empresa familiar o el consulting técnico puro, son algunos de los
botones de muestra de los catálogos de servicios de los consultores.
¿Razones
para contratar a un Consultor de empresas? Podemos entresacar algunas de
ellas que no agotan el repertorio.
1ª.-
En las empresas y negocios, surgen infinidad
de situaciones ligadas a toma de posiciones
o de medidas que requieren pararse a pensar y analizar los pros y
contras. Como siempre, cada cual es mal consejero de sí mismo. Y además,
muchas veces se requieren conocimientos específicos y personas
expertas. El Consultor suele reunir estos condicionantes.
2ª.-
Si se elige a un profesional experto, con la titulación
adecuada al caso, que acredite su experiencia,
normalmente sabrá comprender bien su problema y situación, y podrá
orientarle adecuadamente.
3ª.-
Se debería de huir, en este
asunto y para cosas serias, de
aficionados. Sea por lo que fuere, este mercado de profesionales le presenta, mezclados
y en el mismo saco, firmas y profesionales con trayectoria amplia
y contrastada, que tienen experiencia de verdad, con diversas personas
que o tienen esto como ocupación complementaria a otra, que es para
ellos la principal, o han venido a caer en este campo por rebote de
otros o atraídos por las posibilidades de este sector profesional,
cuando no por su nivel de relaciones públicas o institucionales.
4ª.-
A la hora de elegir a un consultor de empresas para que le ayude en sus
asuntos, debería solicitarle un presupuesto serio y una “hoja de servicios o de referencias”
que le ponga en antecedentes de quien tiene Vd. delante. Huya de
la palabrería y las promesas envueltas en excesos verbales y optimismos
desmesurados.
5ª.-
El Consultor de empresas le
puede aconsejar antes de emprender inversiones, constitución de
sociedades, inicio o ampliación de nuevos negocios o actividades y
casos similares. En estos casos, conviene poner encima de la mesa todos
los datos y analizar la evolución en el tiempo (corto y medio plazo) de
las cuentas de resultados, balances y cash flow. No hacerlo así,
estudiando todas las variables a considerar, es caminar a ciegas y con
riesgos innecesarios. El futuro ya traerá, por si mismo, incertidumbre
e incidencias imprevistas como para añadir otras por dejadez o falta de
previsión.
6º.-
El Consultor de empresas se puede encargar, también, de aspectos tales como convocar y coordinar reuniones de socios o
posibles socios, informar a estos últimos, ayudar en su búsqueda,
hacer gestiones ante Organismos oficiales, informarle sobre subvenciones
que puedan afectar a su proyecto y tramitárselas, planificar los pasos
a dar, hacer los estudios económicos o de viabilidad o planes de
negocios para presentar ante Instituciones Financieras o socios
potenciales, estar a su lado en toda clase de negociaciones y un sinfín
más de servicios posibles.
7ª.-
Es prácticamente imprescindible la ayuda del Consultor en situaciones
de crisis o de problemas económicos y financieros. Toda la variante
que va desde simples problemas de tesorería y dificultades puntuales
hasta situaciones de suspensión de pagos o quiebras, son objeto del
trabajo de Consultores de empresas con experiencia. En muchas ocasiones
serán, o tendrán en su plantilla, expertos en cuestiones concursales.
8ª.-
En ocasiones Vd. tendrá que acudir a un bufete de abogados. Unas veces serán sus abogados y
otras ajenos o de “la otra parte”. Cuando haya por medio balances,
cuentas, cuestiones económicas o financieras que le afecten, su mejor
compañía será, si se trata de temas serios, un
Consultor de empresas. En muchas ocasiones, un gestor o un asesor
fiscal contable, no será suficiente si se trata de temas de más
calado.
9ª.-
No debiera Vd. dejarse llevar por la falsa
leyenda de que un buen Consultor
o es de la capital de España o lleva unas siglas en inglés, o no tiene
nivel. Esto es un falacia y, con frecuencia, un simple efecto de restos
de papanatismo todavía existente. En la mayoría de las ciudades
existen Consultores preparados y expertos. Se trata de encontrarlos y
poner en ellos su confianza. Lo otro, lo de la gran firma madrileña o
anglosajona, le costará mucho más y, en ocasiones, no le garantiza la
resolución de su problema.
10ª.-
Con frecuencia, una empresa está dispuesta a pagar
lo que le cobren o lo que sea al Consultor venido de “lejanas
tierras” o de nombre en inglés. En cambio, regatea
sus honorarios al Consultor local o de su autonomía. No sea Vd. de
esos. Esta forma de actuar no
es sinónimo de éxito como se puede comprobar con cierta frecuencia. Un
Consultor más próximo a su nivel de empresa, a su entorno geográfico
y a sus circunstancias, baqueteado en la vida de las PYMES, tiene
sus ventajas.
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