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Lo que una carta comercial puede hacer por ti
05.07.05.
Dicen
los expertos que la publicidad del futuro dormirá con nosotros. Que estemos
donde estemos y hagamos lo que hagamos formaremos parte de bases de datos en
las que figurarán todos nuestros gustos, aficiones, hábitos de consumo, etc.
Ahora lo leemos y parece ciencia ficción, pero también lo parecía internet.
No
sé si la empresa ING Direct fue consciente cuando envió su campaña de
navidad 2004 de que al menos a mí, la clienta número lo que sea, me
iban a cambiar la vida. Me explico. Cuando me disponía a afrontar el
2005, la verdad, con poco ánimo, me llegó una carta naranja. Sabía
que era de este conocido banco, al que hace un par de años decidí
confiar mis ahorros (y juro que este artículo no es pagado). En el
sobre ponía “¿Te imaginas poder llenar el mundo de ilusión y
felicidad?”, lo abrí y encontré una cuartilla, también naranja, que
me animaba a inflar una bola del mundo –tipo balón de playa- que venía
en el sobre. Seguí las instrucciones paso a paso, monté el soporte de
la bola y lo puse en mi habitación,
y convertí el poema “No te detengas”, de Walt Whitman en el
que se basaba la promoción en mi himno de guerra para todo el 2005.
Me
apasiona el color naranja que utiliza este banco, me anima muchísimo la
frase “No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el
hombre”, y me satisface mirar la bola hinchable del mundo, y pensar a
dónde me voy a ir de viaje en la próxima escapada que pueda hacer. Así
es que desde que recibí esa promoción, que, repito, cambió mi vida, sólo
tengo ganas de ahorrar, y de ser feliz pensando que mi trabajo diario
tiene un significado nuevo.
¿De
verdad creen ustedes que la literatura está pasada de moda?, ¿de
verdad creen ustedes que la publicidad no sirve de nada?, ¿de verdad
creen ustedes, señores empresarios de cualquier empresa, que son
iguales unas palabras en una carta que otras, pensadas y elaboradas, por
un buen asesor de comunicación?
Carmen
Delia Díaz / Asesora de Comunicación Empresarial
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