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Protocolo de actuación ante los
medios de comunicación
07.09.06.
- Un
punto clave: Si respetamos al informador él nos respetará
–
El periodista no es “el enemigo”, es un profesional cuyo
trabajo consiste en cubrir temas de interés para la población en
general y plasmarlos a través del medio para el que trabaje, sea radio,
prensa escrita, televisión o medios digitales. Los portavoces deben
partir de la premisa del respeto al trabajo de los informadores si
quieren que estos respeten también su trabajo.
–
Para ello empleará como es lógico su criterio, eso que hace que
cada persona tenga su propia forma de ver y actuar ante las cosas. Esto
no debe ser un impedimento porque a pesar del mismo tratará de realizar
su trabajo con objetividad.
–
El periodista debe ponerse siempre en el punto de vista de
la población en general. Esto debe verse en positivo, no es que él
personalmente tenga algo contra nosotros, sino que actúa de portavoz
popular al preguntarnos lo que la gente quiere saber, lo que preocupa,
lo que se rumorea, lo que supone un determinado hecho para este u otro
segmento de población, etc. Esto puede ser una ventaja para nosotros: nos
da la oportunidad de responder exactamente a la opinión pública a esas
preguntas que la gente se hace.
·
El buen
portavoz: El buen comunicador no nace, se hace.
–
Las cosas claras: los dirigentes de muchas empresas no saben
hablar ante los medios porque no tienen por qué saber ser portavoces.
Es decir, mientras los
periodistas están específicamente formados en el arte de la
entrevista, han estudiado para ello y tienen experiencia, los dirigentes
de muchas entidades son especialistas en ser dirigentes de esas
entidades, lo que ya es más que suficiente. Para ser buenos portavoces
es preciso que se formen y entrenen para ello. Porque para representar a
esa entidad basta con que trabajen en ella en su día a día y sepan
responder de forma divulgativa a cualquier pregunta técnica.
–
Lo que sepa demostrar el dirigente de una empresa o entidad es lo
que los medios y la opinión pública apreciarán en esa empresa. De
este modo, si el portavoz muestra una actitud seria, arrogante, hermética,
insegura, etc., los espectadores percibirán a la empresa con tales
atributos. Mientras que si el portavoz actúa con serenidad,
aperturismo, afabilidad, interés, respeto y buenas maneras se ganará
con toda seguridad el favor de su auditorio y transmitirá una adecuada
imagen del organismo que representa.
–
Las buenas
intervenciones nunca se improvisan. Es necesario preparar previamente a
comparecer ante los medios las ideas que queremos transmitir. La persona
más adecuada para ayudarnos a planificar una intervención ante los
medios es el periodista encargado del gabinete de comunicación de la
empresa, ya que podrá anticiparnos algunas de las preguntas que pueden
hacernos.
·
Cuestiones
clave
1.
Lleve las ideas
claras.
Las intervenciones ante los medios se
deben preparar siempre que sea posible. Además de poner por escrito una
serie de ideas –no deberían ser más de tres o cuatro- es conveniente
anticiparse a las preguntas que nos puedan hacer sobre esa materia o
sobre otra que esté de actualidad. Estas tres ideas debe recalcarlas
varias veces a lo largo de su intervención, cambiando las palabras, o añadiendo
otros datos menos relevantes, pero concentrándose en que los puntos
clave de su discurso queden
bien claros a los informadores.
2.
Empiece por lo más
importante.
Los informadores no pueden en muchas
ocasiones llegar a tiempo a un acto, ya que la mayoría de las
comparecencias públicas que cubren coinciden o se solapan. De ahí que
sea bueno esperar unos minutos de cortesía, podríamos considerar que
como máximo 10. En este tiempo se les puede servir un café –es un
gesto barato y que ellos agradecen mucho- e ir repartiendo la carpeta de
prensa, en la que se recogen por escrito algunas pautas de nuestro
discurso, no todas, para que éste no pierda interés. Una vez que ha
pasado este tiempo comience su intervención por la idea más importante
que quiera transmitir. Siempre debe empezar por lo más importante e ir
evolucionando hacia detalles más irrelevantes o reiteraciones de lo ya
dicho. De este modo facilitará que los que se tengan que marchar a
cubrir otro acto después –una realidad muy frecuente- ya hayan
captado la idea base de su discurso.
3.
No diga nada que
no quiera ver en un titular.
Los medios de comunicación hacen un
servicio a la sociedad: informar, pero no debemos perder de vista que
son empresas, y como tales empresas lo que quieren es lectores, oyentes
y telespectadores. El periodista es una pieza más de ese engranaje. La
única forma de vender su producto es informar bien, pero además
entretener, sorprender, destacar, llamar la atención del cliente...
De todo lo que usted haya dicho en una
rueda de prensa de media hora el periodista puede buscar lo que le
parezca más llamativo para titular su noticia. Así es que lo mejor es
que no arriesgue, si hay algo que nunca querría ver en un titular
simplemente no lo formule.
4.
No utilice el off
de record.
Como es sabido, así se denomina
tradicionalmente a la facultad de transmitir una información a un
periodista no para que la publique tal cual sino para que investigue
sobre ella, o transmita unos datos sin citar la fuente. Lo mejor es que
desechar esta práctica. Desde que entre en una sala con periodistas
hasta que salga diga solo lo que querría ver publicado. Aún cuando
usted considere que la rueda de prensa ha terminado y trate de tomarse
un café con los periodistas debe tener en cuenta que estos están
trabajando. Por tanto lo mejor es que evite manifestaciones como “para
que nos entendamos...”, “entre nosotros...”, “en confianza les
diré que...” a no ser que quiera, claro está, que publiquen eso que
les está diciendo de forma confidencial, que también puede ser una práctica.
5.
Ojo con las
afirmaciones tajantes.
Si uno analiza las declaraciones de
personajes polémicos siempre encuentra afirmaciones tajantes. Seguro
que podemos pensar en una serie de políticos o personalidades públicas
que se caracterizan por esto. Las afirmaciones tajantes pueden ser un
recurso cuando se quiere dejar algo muy claro, pero si se utilizan mal,
y frecuentemente lo único que lograremos es sembrar polémica y ésta
ensombrecerá nuestro mensaje.
6.
Respete y valore
el trabajo de los informadores.
Cuando entre en la sala para dar una rueda
de prensa o cuando le asalten para pedirle declaraciones recíbales con
actitud de respeto y una sonrisa, están haciendo su trabajo al igual
que usted realiza el suyo. Si entra con mal gesto, se enfada porque no
hay suficientes informadores que hayan acudido a un acto convocado con
usted, desprecia a un determinado periodista por pertenecer a un medio
menos importante, se niega de malos modos a contestar una pregunta, etc.
está poniendo a todos los informadores en su contra y probablemente está
tirando por tierra el trabajo de muchos meses de su gabinete de
comunicación.
7.
Conserve siempre
la calma.
Perder los nervios ante una pregunta
inoportuna puede tener consecuencias nefastas para su imagen o la de su
empresa o institución. Muéstrese relajado y afable. No levante la voz,
no se enfrente a ningún comunicador, no transmita amenazas ni
advertencias de ningún tipo, no se queje públicamente del trato
recibido por la prensa, no trate de corregir a ningún informador por
una noticia que haya podido sacar contra usted –hay otras formas más
elegantes y personales de hacerlo que en el marco de una comparecencia pública-
etc. Cuando comparezca o alguien le solicite una valoración simplemente
respire, párese junto al informador, escuche atentamente su pregunta y
responda, usted sabe más de su trabajo diario que nadie.
8.
Sea positivo.
Las entrevistas son una oportunidad de transmitir sus ideas y puntos de
vista a la sociedad.
Usadas adecuadamente ahorran tiempo y dinero a la empresa y aumentan la
rentabilidad de su gestión.
9.
Dé opción a que
haya un turno de preguntas.
Hágalo siempre. Si no hay tiempo para
ello, dígalo, discúlpese, e indique que quien quiera hacer alguna
pregunta al respecto se dirija a usted
por teléfono con posterioridad, o después del compromiso que
tiene a continuación.
10.
Dé siempre las
gracias.
Cuando termine de atender a un medio de
comunicación dé siempre las gracias. Los informadores se han
desplazado para escuchar su opinión sobre un tema y transmitirlo, al
fin y al cabo le han considerado más importante que otros
acontecimientos del día, así que tenga la gentileza de darles las
gracias.
11.
Evite el
“vuelva usted mañana”.
En ningún negocio es rentable esta
respuesta cuando nos solicitan un servicio, pero en el caso de la prensa
supone un desconocimiento total del medio. Si un periodista necesita una
valoración suya hoy la necesita para el periódico de mañana. Si le
dice que le llame al día siguiente lo más probable es que ya no vuelva
a llamar, porque su información habrá llegado tarde. Y usted habrá
perdido una ocasión importante de manifestarse. Si se trata de televisión
o radio la respuesta deberá ser igualmente rápida. Cuando le pidan
unas declaraciones pregunte educadamente sobre qué tema, con qué
motivo, para qué medio, etc. (esto suele hacerlo el responsable de
comunicación). Si el tema al que hacen referencia es de actualidad
entienda que debe responder al momento. Si es una entrevista más larga
lo más probable es que el informador pueda esperar unos días. En este
caso puede acordar una fecha que a usted le venga mejor si el periodista
puede atenderle en tal momento.
Dudas más frecuentes
·
Situaciones de
crisis. En su
empresa ha habido algún acontecimiento que ha hecho saltar la polémica.
Por ejemplo, un empleado ha fallecido debido a un accidente laboral. Los
informadores se presentarán en su institución a preguntarle por lo
ocurrido. Le cogerán de sorpresa –es conveniente tener un Manual de
Crisis para saber cómo reaccionar en estos casos- le preguntarán cuántas
veces anteriormente ha sucedido esto, si su empresa cuenta con los
debidos permisos, si la empresa se hará cargo de la situación, etc. La
primera reacción es ponerse nervioso y pensar que es una especie de
confabulación contra el empresario. ERROR. Para defender su postura
ante los medios debe en primer lugar de creérsela. Si es una tragedia
la opinión pública –y por tanto los informadores- siempre se van a
poner de parte de la víctima, póngase usted también de este lado, que
además sería lo esperable. Comience su intervención indicando que
lamenta profundamente lo sucedido. Que ya ha puesto en marcha las
medidas oportunas para evitar que se repita este suceso. Que los
permisos para manejar esa maquinaria en su empresa están al día, así
como los seguros, etc. Si es posible aporte copias de los mismos a los
informadores.
·
Las mentiras. La
realidad siempre acaba saliendo a la luz, así que usted debe ser
inteligente manejando la información que emite pero negar la evidencia
es una tontería y la manera más fácil de sembrar polémica. Si le
toca afrontar una situación delicada lo mejor es que la lleve lo mejor
que pueda pero siempre con la verdad por delante.
·
Cuando le
hacen una pregunta incómoda. Muchas
veces el informador le preguntará para provocar la respuesta sobre un
tema que le interesa, y sobre el que usted a lo mejor no quiere
manifestarse. El periodista puede en este caso utilizar la estrategia de
enunciar la pregunta del siguiente modo: ¿Es verdad que su
empresa...?. En este caso lo mejor es que conteste simplemente NO.
Veamos un ejemplo:
Periodista: ¿No se ha
beneficiado usted de su amistad con el presidente?
Portavoz: No, yo no me he
beneficiado de mi amistad con el presidente.
Al día siguiente el titular que verá en
la prensa será “Yo no me he beneficiado de mi amistad con el
presidente”, y debajo, su foto y su nombre. Es así de sencillo. Al
cubrir una comparecencia pública el periodista transmitirá su
respuesta pero no la pregunta, porque así es el género, a no ser que
sea una entrevista formal.
¿Cómo salir airoso de este lance?.
Conteste simplemente no. Y explíquelo a continuación en positivo sin
citar textualmente lo que tratan de achacarle.
©
Carmen Delia Díaz
Asesora de Comunicación Empresarial
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