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Los directivos y su motivación
17.11.06.
¿QUÉ ES UN DIRECTIVO?
Nos
ocupamos, en este trabajo de colaboración con esta web sobre la dirección
y la gerencia en empresas y organizaciones, de los directivos.
Realmente, todos los trabajos colgados en gerenteweb.com
van dirigidos a las personas que dirigen la empresas y negocios
o, en un futuro más o menos próximo, las van a dirigir. Por ese
motivo, consideramos que deben de resultar de interés para los
directivos de empresas en
general, incluidos los de las Administraciones Publicas.
Entre
ellos, nos permitimos resaltar los siguientes entre aquellos que
aparecen en el menú principal y los submenús de www.gerenteweb.com:
- El
gerente
- El
gerente y el organigrama de la empresa
- Algunos
rasgos del perfil del gerente
- Algunos
errores clásicos en la dirección de las empresas
- ¿Cómo
dirigir mejor a mis empleados?
- Liderazgo
y gerencia
- 20
consejos para el nuevo gerente de Pymes
¿Quiénes
son los directivos? No podríamos dar una definición completa, que
abarcase todos los casos posibles, pero si unas pinceladas
suficientemente orientadoras. Nos referimos aquí a los directivos
propiamente dichos, es decir a quienes ocupan el puesto o puestos más
elevados de la organización. Son aquellos que están en la cúspide
o lugares altos de los organigramas. No hablamos de jefes o mandos en
general. En lenguaje habitual los directivos mandan, dirigen y gestionan
las empresas. Ahora bien, hasta qué nivel de cada organigrama llega la
catalogación como directivos es asunto muy variable y sin sistematización
posible.
Esas
notas de ocupar los lugares más altos de los organigramas, tener mando
sobre la totalidad del personal de la plantilla o de grandes áreas de
éstas, dirigir y gestionar, se dan, normalmente y siempre en relación
al tamaño de las estructuras organizativas, en:
- Consejero
Delegado
- Gerente
- Director-
Gerente
- Directores
o Jefes de Departamento de:
a)
Producción
b)
Administración
c)
Financiero
d)
Económico- Financiero
e)
Personal o RRHH
f)
Comercial o Ventas
g)
Compras
h)
Sistemas
i)
Proyectos
j)
Marketing
k)
Otros que estén establecidos
El
nombre de Departamento no siempre es utilizado. En ocasiones, se emplea
el de Sección o el de Área para designar las grandes divisiones de la
organización de la empresa.
Aquellos
profesionales que ocupen estos puestos, normalmente tienen mando sobre
una parte de la plantilla, dirigen su propia área con más o menos
independencia y posibilidades de iniciativa, la gestionan y se coordinan
con los otros directivos, reportando e informando a la Dirección o
Gerencia directamente.
En
las Pymes el número de directivos es muy corto. Con frecuencia solo
alcanza esa consideración el gerente. En ocasiones 2 o 3 personas únicamente.
En las empresas medianas y grandes, ese número va creciendo, en lógica
proporción al tamaño de la empresa.
Con
frecuencia se denomina directivos a los miembros de los órganos de
Administración, en especial a los de los Consejos de Administración.
Pero aquí no vamos a considerar estos casos.
Los
directivos tienen, entre sí, notables diferencias que impiden dar
pautas y normas comunes. De un lado, tienen su propia
personalidad, educación, formación y experiencia profesional. De
otro, tienen su propio estilo de
dirección. Y la combinación de todo ello los marca, estableciendo
su propio modelo de directivo. Podríamos
establecer diferentes tipologías en base a todo ello, pero no es el
objetivo que, en este momento, perseguimos.
Por
su estilo de dirección, sí podemos considerar dos extremos
perfectamente nítidos: los de estilo autoritario y los de estilo
participativo. Y entre ambos extremos, podríamos ubicar a cada
directivo, en zonas situadas entre ellos, más o menos distantes de cada
uno. Ese estilo dibuja mucho la forma de actuar como directivo.
LA
MOTIVACION DE LOS DIRECTIVOS
Lo
que vamos a reflexionar, en las líneas que siguen, es acerca de qué
factores o circunstancias forman parte del catálogo de motivaciones de
los directivos. Pero, previamente debemos establecer algunas cuestiones.
¿Por
qué interesa este tema? Si
bien es cierto que cada directivo es una persona individual y con sus
circunstancias, con su propia personalidad, con sus necesidades de todo
tipo y con sus expectativas, no todos tienen las mismas motivaciones
para ejercer su tarea directiva. Más bien es al contrario: las
diferencias son muy grandes entre unos y otros. Lo que motiva a uno es
absolutamente intrascendente para otro de un nivel similar y de una
empresa idéntica. Pero como no podemos ir a toda la casuística posible
vamos a ir a lo más general, a aquello que puede ser un estímulo en su
trabajo para muchos directivos.
Objetivos personales
Todo ser humano, en sus circunstancias concretas, ocupando un
lugar en el tiempo y en el mundo de la empresa, persigue unos objetivos
personales. Esto ocurrirá de modo consciente y reflexivo o de forma
totalmente inconsciente y sin pensar en ello. Pero esos objetivos
existen. Pueden ser tales como los que siguen, sin agotar todo el
espectro posible:
- Cubrir
sus necesidades vitales ( alimento, vestido, vivienda, consumos básicos)
- Cubrir
sus necesidades familiares de educación
- Cubrir
sus necesidades secundarias ( mejora de vivienda y sus elementos,
viajes, vacaciones, compras)
- Tener
un trabajo seguro
- Desarrollarse
de acuerdo con su carrera o profesión
- Tener
un salario o remuneración digno y acorde con su nivel de formación
y experiencia laboral.
- Poder
ahorrar para sus necesidades y
asegurar su futuro y el de los suyos
- Poder
ir ascendiendo en los puestos de trabajo en su empresa
- Ir
mejorando de empresa, pasando de una a otra
- Mantener
o mejorar su status social en su ciudad o población en que vive
- Poder
trasladarse a otra ciudad o población
- Poder
satisfacer sus principales hobbys
- Tener
mando sobre un grupo de personas
- Participar
en las decisiones, más o menos importantes, en su empresa
- Poder
desarrollar sus capacidades intelectuales, técnicas, científicas,
comerciales de relaciones públicas u otras de interés en el mundo
de la empresa y organizaciones.
- Obtener
el reconocimiento de sus jefes o superiores jerárquicos.
- Obtener
los mejores resultados económicos o productivos en su área o
esfera de la
organización, bajo su mando.
Y
así podríamos citar otras muchas más razones que mueven a los
directivos en sus tareas. Pero, para nuestro objetivo actual, son
suficientes para demostrar que el individuo, en cuanto personal
directivo, se puede mover por diversas razones que le llevan a actuar de
una determinada manera como tal.
Expectativas profesionales
Aunque,
en parte, están incluidas en el listado antes citado de posibles
motivaciones, no cabe duda de que lo que espera obtener o que se
produzca en el futuro, dentro de su empresa, es para cada directivo un
elemento clave de su actuación. Un directivo bien considerado y
remunerado, con una buena carrera profesional por delante, normalmente
estará bien motivado en su trabajo. Por el contrario, un directivo arrinconado, escasamente considerado o mal pagado, estará
escasamente motivado.
Por
tanto, es importante cómo se ve en su puesto y que piensa del futuro
dentro de su empresa actual o en el mundo laboral, cada directivo. Eso
dará pistas serias sobre su grado de motivación.
Y esas expectativas tienen que ver con:
- Puestos
dentro de la organización o
niveles de organigrama
- Sueldos
o remuneraciones, por todos los conceptos, alcanzadas
- Lugar
de residencia o de ubicación de la empresa
- Posibilidades
de ascensos
- Posibilidades
de mando o jefatura sobre grupos humanos mas amplios
- Importancia
de su trabajo en la empresa y socialmente
- Desarrollo
de su propia carrera o profesión
- Incremento
de experiencias
- Posibilidades
de decisión y capacidad de iniciativa
- Frecuencia
de viajes y desplazamientos
FACTORES DE MOTIVACIÓN
Como
una consecuencia de lo que se ha indicado más arriba, se puede adivinar
que existen muchos y diversos factores de influencia en la motivación
de los directivos. Por tanto nos limitamos a comentar algunos de ellos
que pueden tener un carácter de más generalidad.
Seguridad en el empleo
Si
bien es cierto que, por lo general, los directivos cuentan con un nivel
de seguridad afianzado en la confianza que la empresa ha puesto en
ellos, con frecuencia en un período dilatado de tiempo,
dicha seguridad no es ni absoluta ni exenta de riesgos. Al
contrario, cada vez más, los resultados económicos de la gestión y la
buena marcha de los negocios guían en gran parte las decisiones sobre
el mantenimiento y continuidad de directivos. Están en una balanza en
uno de cuyos brazos estaría la confianza de la empresa en ellos y su
buen hacer en el pasado, mientras en el otro, estarían siempre los
resultados económicos de su gestión y sus aciertos o desaciertos del
presente.
Además,
hay otros factores, externos en su mayor parte al directivo, que pueden
marcar su continuidad o no en el puesto. Entre ellos, quien sea en cada
momento su jefe inmediato o el director- gerente de la empresa. Un
cambio en la dirección o en la jefatura de quien depende puede poner al
directivo fuera de su puesto. Es muy frecuente que cada jefe quiera
tener o hacer su propio equipo de trabajo y, en muchas ocasiones, lo
hace sin tener en cuenta otras consideraciones acerca de los que ya
estaban allí. Aunque, no debemos exagerar esta circunstancia que, en
todo caso, es más frecuente en grandes empresas que en las Pymes.
El
factor seguridad en el puesto del directivo, normalmente relevante
dentro del conjunto de la organización de
la empresa, es uno de los más determinantes para la motivación
de la mayoría de ellos. Una inseguridad, derivada de la posibilidad de
ser removido de su puesto, puede crear desánimo en el directivo y
desmotivación en su trabajo. A veces, la inseguridad puede derivarse de
la mala marcha de la empresa o de su dependencia de otra de la que es
filial o a cuyo grupo pertenece. Los movimientos en la central pueden
concluir con movimientos en las filiales.
Compensación económica
Sin
duda alguna, este factor tiene una gran influencia en varios sentidos
sobre la motivación del directivo. Generalmente, la retribución de los
directivos es o debe ser alta, dentro del conjunto salarial de la
empresa u organización. Y será más o menos alta en función del tipo
y tamaño de empresa, de sus posibilidades económicas y de sus políticas
salariales. También lo podrá ser, en función de las condiciones
logradas por el directivo a su entrada en la empresa y su currículo o caché.
Por estos motivos señalados, la retribución percibida por unas
tareas, generalmente importantes en el conjunto de la empresa, marca
mucho el grado de identificación del directivo con ésta y su nivel de
motivación personal e implicación en los objetivos de la misma.
En
ocasiones, el directivo considera que el puesto que ocupa, por su
relevancia e importancia en el organigrama, le puede compensar de una
remuneración no del todo adecuada, a su entender, con ese puesto y sus
responsabilidades. Otras veces, ese mismo directivo conoce, por
información derivada de su propio trabajo diario, que la situación
económica de la empresa no le permite pagar más y acepta,
interiormente, esta circunstancia. En estos casos, es posible que no se
sienta desmotivado por esa circunstancia.
Cuestión
distinta es que, un directivo sin causas de desmotivación que le
afecten en su ánimo o en su trabajo, sea tentado
por una buena oferta, que
mejore las condiciones que tiene en la actualidad y, en ese momento,
asalten su mente y sus sentimientos factores latentes de desmotivación
o, sencillamente, decida cambiar de empresa y aceptar esa oferta. Dicho
de otro modo, la falta de motivación no es la única razón para
cambiar de empresa o trabajo, aunque la potencian,
Oportunidades de mejora y ascenso
Muchas
veces, los puestos directivos no admiten ya posibilidades de ascenso ni
de mejoras de trabajo o económicas. Suele pasar esto en las Pymes con
pirámides organizativas muy cortas, derivadas del escaso número de
empleados o de niveles de organigrama. En esos casos, es evidente que
este factor no actúa positivamente en la motivación. Otra cosa sucede
en el caso de empresas en las que si sean factibles mejoras económicas
y ascensos o cambios de puestos directivos que puedan suponer un estímulo
para estos.
Reconocimiento por parte de la empresa
Nos
referimos al hecho de que la dirección de la empresa o el Consejo de
Administración o los Administradores de la sociedad, en su caso, o los
dueños y socios de la misma muestren la aceptación de la labor que los
directivos realizan y se lo reconozcan a estos, bien moralmente, bien
con incentivos o estímulos económicos. En estos temas, cada empresa es
un mundo con sus particularidades y con unas determinadas formas de
actuar de socios, administradores y dirección. Pero, en aquellas en las
que se da un estilo en el que el trato con los directivos es bueno y de
confianza, se reconocen los éxitos y el buen hacer de la misma forma en
que se señalan los fracasos o errores cometidos, o en las que se
reconocen aquellos con una política salarial de remuneraciones o
incentivos, el nivel de motivación crece. El directivo, al sentirse a
gusto y valorado, se motiva más para continuar adelante. En el caso
contrario, se produce la consiguiente desmotivación.
Posibilidades de iniciativa y creatividad
Pese
a que los puestos directivos incorporan en sí mismos un grado aceptable
de posibilidades de poner en juego las capacidades de iniciativa, no
sucede del mismo modo en todos los casos. Hay empresas en que todo está
muy reglamentado y definido y apenas queda cancha para esas iniciativas.
Pero, en otras muchas, sí es posible que los directivos puedan poner en
juego sus propias iniciativas y su creatividad personal en forma
continuada. Esto es siempre estimulante para las personas y, mucho más,
para quienes trabajan en una empresa u organización, máxime estando al
frente de un equipo humano, mayor o menor, que encuentran en ese
ejercicio un factor de motivación extra. Cuando no es posible o no se
permite, se actúa un tanto encorsetado por órdenes y procedimientos.
Esto termina por llevar a la rutina en el día a día y mata parte de la
motivación.
Mando sobre un grupo humano
Aunque
existen excepciones, a la mayor parte de los directivos les agrada tener
un grupo de empleados a sus órdenes y una sección o departamento para
dirigir. Es, por lo general, motivo de júbilo y alegría el
nombramiento en una empresa par ocupar estos puestos. Al margen de la
mayor o menor dificultad para esa tarea y de la preparación que para
ella tenga el nuevo directivo, siempre supone una motivación extra la
promoción para dichos puestos de los organigramas.
Igualmente
actúa el hecho de que el grupo sea mayor o menor, que crezca en
efectivos y en asignación económica en los presupuestos de la
organización. La mayoría de los directivos pelea por esos crecimientos
y siente pesar o desagrado, en su interior, en aquellos casos en que su
grupo disminuye, a la par que sus atribuciones y su esfera de mando. Por
tanto, estamos ante otro factor de motivación.
Aumento de conocimientos y experiencia
Los
puestos directivos constituyen una verdadera escuela de formación. La
problemática suele ser variada y se abre a diversos frentes, según
cual sea el área de que se ocupa. Se podrán dar actuaciones sobre
asuntos de gestión, de economía y finanzas, laborales, comerciales, de
producción o fabricación, técnicas, de mando y dirección,
organizativas. En suma, el ejercicio de un puesto directivo va creando
una experiencia importante, que se va acumulando, y que constituye un
factor de estímulo y motivación grande para el desarrollo del puesto.
Esa experiencia posibilita, con frecuencia, la promoción a mejores
puestos en la empresa o la marcha a otros más apetecibles en otras
empresas u organizaciones.
Manuel Díaz Aledo
Consultor de “Dyal
Quality”
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