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Algunos rasgos del perfil de un
gerente
23.02.04. Tratar
de meter en un cuadro todos las características y rasgos que debiera de
tener un Gerente de una empresa es imposible. Tan imposible como tratar
de meter en un cubo toda el agua del mar. Es lógico que así sea, ya
que el Gerente es un hombre, un ser humano y la complejidad de éste es
inmensa. Cada Gerente tiene su propia personalidad, formación,
experiencia y capacidades que le hacen siempre diferente a los demás.
Pero,
pese a esto, existen factores
que, por lo general, favorecen
una buena tarea gerencial o directiva en una empresa.. Y siempre
considerando la globalidad del perfil del Gerente y no el caso
particular.
Por este motivo, a
continuación, se exponen algunos factores que consideramos que favorecen, en
sentido positivo, una buena labor gerencial. Dan un perfil con más
probabilidades de éxito que el contrario. Y siempre teniendo en cuenta
que estamos en los albores del siglo XXI y que un Gerente de hoy en día
no ha de ser, ni debiera ser, necesariamente similar a uno del inicio
del siglo XX. Del año 2004 al 1904
van, aparte de 100 años, muchos cambios en la sociedad, en la
empresa, en las personas y hay mucha más experiencia empresarial
acumulada.
Hecha
esa breve introducción aclaratoria, a continuación se esbozan algunos
rasgos del perfil de un Gerente, o de un alto directivo de una empresa,
que favorecen generalmente un buen desarrollo en ese puesto. Y esto con
las limitaciones apuntadas que posibilitan otras figuras exitosas en un
Gerente de características diferentes.
Sin
que supongan prioridas de unas sobre otras, ni un orden preestablecido
de preferencias o preeminencias, podemos
citar:
Podríamos
seguir añadiendo muchos más factores del perfil del Gerente tipo que
tiene más posibilidades de éxito. Pero haríamos una lista
interminable. Comentemos los antes citados, al menos brevemente.
MOTIVACION
PARA DIRIGIR
Dirigir
empresarialmente es tratar de obtener los objetivos planteados, llevando
el timón del buque de la empresa o negocio en las manos, por medio de
un equipo de personas- los empleados de la empresa- y con los medios
materiales de que se dispone. Eso se llama en la empresa “gestionar”
los recursos para alcanzar los fines.
Pues
bien, para ser un buen Gerente hay que llevar o sentir dentro el deseo
de querer dirigir al grupo, querer pilotar ese buque. Y esto es por
tanto una vivencia interior. Con las motivaciones que sean – de
prestigio, de hacer carrera, económicas, sociales- tener activado ese
deseo o esa motivación de estar dispuesto ya para tomar la salida.
INTELIGENCIA
Sin
entrar en debates de que si es mejor ser
muy listo para ser buen dirigente o si es mejor ser muy
“pillo”, un profesional de la empresa, dotado de lo que se llama
“una buena cabeza” o “una cabeza bien amueblada” tiene siempre más
posibilidades de éxito que aquel de cabeza poco dotada o “medianía”
hablando en términos de inteligencia. Aunque no se trata de coeficiente
de inteligencia puro y duro. La inteligencia natural abarca otros muchos
aspectos y recovecos mentales, de mayor amplitud, A esto nos referimos.
Una buena inteligencia dentro de una buena y formada personalidad.
La
inteligencia no va unívocamente ligada a un buen expediente académico
o unos altísimos resultados en unos test. Esto influye pero no es
definitivo. Y además, la inteligencia sola, aislada de los otros
factores, llevan a un perfil de fracaso en la gerencia de una empresa.
CAPACIDAD
DE ANALISIS Y DE SINTESIS
Se
trata de esa condición mental de la persona humana de poder desarrollar
una idea o un problema, por ejemplo, desbrozándolo
hasta sus últimas consecuencias. Y de poder hacer lo contrario,
de un cúmulo de circunstancias o de datos , poder llegar a un síntesis
o conclusión global.
Así,
de este modo, la capacidad de análisis sería como una pirámide bien
apoyada por su base. Y la capacidad de síntesis sería esa pirámide
invertida.
Ambas
capacidades se precisan para el ejercicio del día a día de la vida
profesional de un Gerente.
Cada mañana, se presentan sobre la mesa del Gerente, multitud de
problemas y cuestiones sobre las que hay que tomar decisiones. Pero
antes hay que analizarlas, estudiarlas. Y después, tomar la decisión
que corresponda.
Además,
con frecuencia hay multitud de informaciones y de datos sobre uno o mil
problemas de la empresa. Todos juntos, así esparcidos sobre la mesa o
sobre “el cerebro” del Gerente, llevan al caos e inviabilizan la
toma correcta de decisiones, impidiendo tener un conocimiento adecuado
de la situación. Hay que hacer un ejercicio de síntesis. Globalizar
todo aquello y sacar consecuencias válidas.
Por
eso estas capacidades de mentalidad analítica y mentalidad de síntesis
son siempre necesarias.
CAPACIDAD
DE COMUNICACION
Es
la capacidad de llegar a los demás, de saber hablar y saber escuchar.
Es la posibilidad de
entender y hacerse entender. Sin ella,
el Gerente de los tiempos actuales está condenado, por lo general, al
fracaso. El ordeno y mando ... y ¡a callar!, puede seguir vigente en
muchas empresas, pero no suele ser el mejor sistema. El Gerente que se
rodea de incomunicación vertical y horizontal, y que arrea un “látigo”
con su mano y dice para sus adentros o para sus “afueras” : “si
quieres lo tomas y si no lo dejas. ¡Ahí está la puerta!”, será
relativamente frecuente en esta sociedad nuestra, pero no será nunca un
buen Gerente o directivo. Y con frecuencia... acabará fracasando en una
u otra forma.
Un
buen Gerente sabe comunicar a su gente. Les transmite sus órdenes, sus
entusiasmos, sus objetivos... Les motiva y les tiene informados. Se
dirige a ellos, recibe sus opiniones. La comunicación interna en la
empresa se verá favorecida siempre ante un Gerente comunicador.
DOTES
DE PSICOLOGIA
Todo
aquel que manda sobre un grupo de personas debe de ser un poco-
o un mucho- psicólogo. Esto debemos de traducirlo como que debe
saber conocer a la gente. Entenderla en sus extractos psíquicos, lógicamente
hasta donde esto es posible y conveniente. El no es un doctor psicólogo.
Se trata de otra cosa.
Siendo
observador, sabiendo escuchar y analizando actitudes y reacciones del
personal, el Gerente ha de
saber conocer bien a su grupo de empleados, sus recursos humanos. Y así
con un trato desigual- que no quiere decir injusto ni de favoritismos-
ha de tratar a personas desiguales psíquicamente hablando. Una buena
dosis de ésta “psicología” le viene muy bien al Gerente para
dirigir a su grupo.
CAPACIDAD
DE ESCUCHA
Ya
hemos mencionado varias veces en este trabajo esta capacidad. Es
importante saber oír y escuchar al personal. A los mandos intermedios
de la empresa, a nuestros colaboradores más directos, a los diferentes
empleados de la organización. No
es cuestión solo de tiempo-siempre escaso por supuesto- es más bien de
actitud de escucha. De estar en los momentos de conversación o diálogo
abierto a recibir los inputs de nuestro interlocutor.
Lógicamente,
no se trata de estar hablando a todas horas con todo el mundo. Es otra
cosa. Es ese saber captar mensajes, informaciones o datos que nos dice o
quiere decir nuestro interlocutor. El mayor enemigo de esta capacidad-
enemigo, por otra parte, muy frecuente- es el querer hablar siempre
nosotros, el egocentrismo en la conversación. Esta actitud egoísta del
trato con los que nos rodean, impide escuchar. Y el Gerente tiene y debe
de saber escuchar.
ESPIRITU
DE OBSERVACION
Es
otra capacidad mental y de nuestros sentidos de poder estar atentos para
captar bien, en sus justas dimensiones y términos, aquello que ocupa
nuestra atención en cada instante. Observación conlleva dedicar la
atención necesaria. La
observación puede ir referida a cuestiones tangibles o intangibles,
materiales o espirituales. El
espíritu de observación que se concreta en de “ser buen
observador” es una cualidad muy apreciable en un Gerente o directivo.
Aunque tiene sus dificultades y quizás precisa un cierto entrenamiento.
Es,
en cierto sentido, lo contrario del espíritu “frívolo” en sentido
amplio, del que pasa por todo, lo mira todo y no se entera de nada. Del
que no capta bien los matices y las formas de las cosas.
Aplicado
al mundo de la empresa. Se
requiere observación frente al trabajo de nuestros empleados, frente al
comportamiento de nuestros clientes y competidores, ante el desarrollo
de nuestros negocios o ante el aluvión de avances tecnológicos, por
poner unos pocos ejemplos.
Para
todas las situaciones del desarrollo
de cada día de un directivo se precisa tener un buen espíritu de
observación. Esto permitirá ir por delante, verla venir como suele
decirse.
DOTES
DE MANDO
Es
evidente que quien está al frente de un grupo humano y tiene que
dirigirlo- tal como sucede en la empresa- ha de saber mandar. Esto no
admite discusión alguna. Luego el Gerente deberá tener dotes de mando,
aptitudes para hacerlo. Y decisión interna para ello.
Cómo
sea ese mando ya es otra cuestión. Desde el mando puramente
autoritario, de jerarquía y organigrama, hasta el mando netamente
diluido en unas prácticas de autocontrol y autodominio del empleado,
hay un largo trecho. Un buen equilibrio sería aquel que combina
adecuadamente el “ordeno y mando” con “la comprensión”. En
este caben diversas figuras, pero el Gerente no puede tener miedo al
mando ni huir de él cuando se hace necesario.
CAPACIDAD
DE TRABAJO
La
capacidad de trabajo, podemos entenderla como la posibilidad de pasar
muchas horas trabajando, con intensidad alta, la necesidad de largas
sesiones de trabajo en equipo con colaboradores, de negociación con
clientes o proveedores, de análisis de problema de la empresa, por
poner unos breves ejemplos.
Requiere
constancia, “aguante” físico y mental, paciencia y perseverancia en
la tarea que se tiene entre manos. Es una capacidad necesaria para
soportar la dura lucha que, con frecuencia, ha de librar cada mañana y
cada atardecer un Gerente, con frecuencia solo- al final- ante su
problema y su necesidad de tomar decisiones.
ESPIRITU
DE LUCHA
Un
Gerente ha de ser un luchador. Un gladiador en medio del circo, repleto
de leones. La vida de la empresa es cada vez más dura y exigente. La
competencia entre empresas y negocios, con frecuencia salpicada de
trampas, zancadillas y mucha agresividad, hace que haya que salir a la
palestra del mercado y de la sociedad a ganar la batalla de cada día.
No
son tiempos de gentes medrosas, ni timoratas. No sirven los que tienen
miedo y vacilan ante la toma de decisiones empresariales o se quedan
clavados en la rutina de cada día, siempre más cómoda que ir a por
todas y pelear en el mercado de la empresa.
Este
espíritu de lucha no ha de entenderse como un espíritu agresivo, capaz
de llevarse por delante y “triturar” al que se ponga por delante, ha
de entenderse, más bien, como espíritu deportivo, de lucha en pos del
triunfo...pero, sin ir “cortando cabezas” o “dejando cadáveres
“ por doquier.
PERSEVERANCIA
Y CONSTANCIA
Ya
las hemos mencionado antes como componentes básicas de un perfil
gerencial. Sin esa perseverancia renovada de cada mañana, ni esa
constancia de la brega ante todas las dificultades- que seguro aparecerán
en el horizonte de la empresa- no es posible la mayor parte de lo señalado
hasta aquí.
FORTALEZA
MENTAL Y FISICA
Quien
no está ni se siente fuerte por dentro y por fuera, es decir en su
mente, en su psiquis y en su cuerpo, lleva un fuerte lastre para dirigir
bien la nave de la empresa. Y con frecuencia, andará
a bandazos.
La
fortaleza mental y física se tiene, pero también se adquiere y se
mantiene. Esto lo saben bien aquellos Gerentes o directivos que
organizan su vida en base a
dedicar un “algo” de su tiempo a este aspecto de la conservación de
un buen nivel mental y físico.
La
solución no va por la vía equivocada –aunque bastante de moda en los
últimos años entre los profesionales jóvenes y llenos de lógicas
ambiciones de progreso- de buscar estímulos artificiales. No está en
el uso de sustancias o productos que momentáneamente estimulen la
mente, ayuden a soportar la presión y el esfuerzo, apoyen la capacidad
de hablar y dar buena imagen. Esto es una forma de engañarse que lleva
al fracaso más o menos rápidamente. Y no sirve apoyarse en ejemplos
del mundo circundante.
La
fortaleza mental y física se mantiene por medios tan absolutamente
naturales, como la combinación de los tiempos de trabajo, de descanso,
de vida de familia, de relación social, de ejercicio físico, de algún
pequeño hobby... En la vida del Gerente y el directivo seguramente
ocupará mucho más tiempo-medido en horas- el trabajo que el resto.
Pero esto, que no es cuestión tanto de cantidad como de calidad, no ha
de llevar a anular todo lo demás.
CAPACIDAD
DE LIDERAZGO
Este
aspecto es quizás el que está más de moda en estos momentos. Los
gurus de la vida de la empresa,
casi siempre con nombre en inglés y residencia en los EEUU, han
descubierto el valor del liderazgo en las organizaciones. Algo que
siempre ha sido absolutamente obvio.
No
cabe ser un Gerente- perdurando en el puesto- sin capacidad de
liderazgo. Los empleados de la empresa necesitan al “patrón” de la
embarcación que es la empresa, requieren que alguien les guíe con
sentido hacia alguna parte.
El
líder, que ha de estar dotado de la mayor parte de las capacidades y
aptitudes mencionadas antes en este trabajo, es
aquel que toma el timón y dice ¡seguidme! Y los demás, que creen en
él y en sus posibilidades, le siguen. Pero ese espíritu de liderazgo
se viene abajo, ante actitudes tales como el autoritarismo,
la incomunicación, la inconstancia, la falta de un criterio objetivo,
los bandazos de carácter o de trato...
INTEGRIDAD
MORAL Y ETICA
Quizás
sea este uno de los puntos más discutidos en esta cuestión
que nos ocupa. Es posible que buenos Gerentes que lean hasta aquí,
dejen de estar de acuerdo en este punto. Parece como si la integridad
moral y la ética ya fuesen cuestiones de otra galaxia, poco terrenas en
el siglo XXI.
Nuestra
opinión es que no es así. El que no tiene o no actúa con integridad y
ética en su vida profesional o al frente de sus negocios, busca el
beneficio de su empresa y el alcanzar sus objetivos como sea, a costa de
lo que sea, sin barrera. La moral y la ética empresarial parecen poner
cotos y límites a esa actuación. Y así es en efecto. Existe la
licitud y la ilicitud de los actos, también en la vida de la empresa.
No todo vale. No todos los medios son justos ni debieran usarse.
Lo
contrario es la selva, la lucha a cualquier precio. Todos haríamos lo
mismo, al margen de leyes y sin barreras.
Y la experiencia demuestra que quien actúa, al frente de sus
negocios, sin el menor resto de moralidad y ética,
acaba siendo devorado por esos mismos métodos.
Otros harán con él lo mismo que él hace con otros.
Y además, existe siempre un rechazo colectivo a los
comportamientos sin ética ni moralidad.
Y,
por terminar este punto, el Gerente o directivo ha de ser una persona
que pueda dormir tranquilo, sin el sobresalto de lo que pueda suceder
por desarrollar su trabajo y su importante función empresarial, lejos
de todo comportamiento moral y ético.
ESPIRITU
CRITICO
Hemos
dejado para el final esta faceta, tan importante en la vida y en el
mundo moderno. El Gerente debe de tener espíritu crítico. Ha de ser
capaz de no dejarse llevar por la corriente, de no tragarse “ruedas de
molino”. Ha de saber discernir entre toda la información que le
llega, aquella que es fiable de la que no lo es. La que le interesa de
aquella que es irrelevante o no sirve. Y esto es una actitud tan válida
a la hora de una reunión de trabajo con sus colaboradores como ante la
lectura de la prensa o el ver la TV.
Sólo
con espíritu crítico es posible una toma acertada y fundamentada de
decisiones. Y esto es tarea diaria de un Gerente. Tomar decisiones que
la empresa requiere que sean acertadas.
De
todo lo anterior pudiera concluirse que el Gerente ha de ser una especie
de Superman. Y esto es verdad a medias. De un lado no
se requiere dar el 100 por 100 en todas las capacidades y aptitudes reseñadas.
Eso sería imposible. De otro, cuanto más y mejor se
detenten todas o parte de ellas, mejor preparado se estará para
el ejercicio de un puesto gerencial.
Se
habrá ya reparado que no hemos indicado nada acerca de la titulación
académica, la formación profesional o la experiencia del Gerente.
Y así es. Se debe a que esa es otra dimensión. Estos componentes
curriculares de un Gerente, sin duda ayudan, son herramienta válida.
Pero la cuestión primordial es que sin esa serie de capacidades que
hemos comentado, formando parte del perfil personal en mayor o menor
medida, es más difícil triunfar como Gerente.
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