08.03.06.
Este
trabajo de colaboración va dirigido a gerentes,
directivos y estudiantes de Master en Gestión y Dirección de empresas,
no iniciados en materias contables y económicas. Es, por tanto,
una explicación simplificada de la abundante
información que se puede obtener de un balance. Además, hacemos
extensivo a la cuenta de Pérdidas y Ganancias que acompaña a los
balances, los comentarios que vamos a hacer. Esto justifica la utilización
de una terminología, no muy rigurosa, pero apropiada a esa finalidad de
formación y ayuda que pretendemos.
El
balance al que nos referimos es el balance
de situación que, normalmente, se confecciona a fecha
final del ejercicio de la empresa de que se trate. No obstante, es
posible obtener balances a otras fechas, siempre que la contabilidad tenga un
nivel de actualización suficiente, que tenga los datos al día. Lo mismo
sucede con la cuenta de Pérdidas y Ganancias, también conocida como cuenta
de Resultados. Existe otro tipo de balances, muy utilizados en
contabilidad, que se denominan de sumas
y saldos. Estos son una lista de todas las cuentas desarrolladas en la
contabilidad de la empresa, debidamente ordenadas por sus códigos, con
indicación del total de sumas de las columnas del
debe y el haber de cada cuenta, así como del saldo
que la misma presenta a la fecha en que se saca de la contabilidad ese
balance. Su utilidad, como veremos, es muy grande.
La
contabilidad forma un conjunto armónico y sistemático que, a partir de los
justificantes de ingresos, gastos, inversiones y todas las demás operaciones
económicas que realiza la empresa en el curso de su actividad, pasa a las
cuentas de su Plan Contable, mediante el proceso de contabilización. Este, hoy
día, está ya totalmente informatizado, mediante el uso de programas de
contabilidad. Las cuentas se integran en áreas
o grupos por afinidad, según su naturaleza. De las cuentas se obtienen
los balances de sumas y saldos y por integración de estos, se alcanza el
balance de situación y la cuenta de Pérdidas y Ganancias.
Hemos
de aclarar, ampliando la información, que en todos los países existen ya
planes oficiales de contabilidad, de mayor o menor grado de obligatoriedad. En
España tenemos el Plan General de
Contabilidad (PGC) que fue aprobado mediante Real Decreto 1643/1990, de 20
de diciembre. Y, en otro orden de cosas, que todas las empresas elaboran
obligatoriamente, de acuerdo con ese PGC, las llamadas Cuentas Anuales del
ejercicio. Estas están formadas por:
- Balance de situación a
fecha final del ejercicio
- Cuenta de Pérdidas y
ganancias a fecha último día del ejercicio
- Memoria
La Memoria constituye un conjunto de
informaciones de determinados aspectos de la empresa, tales como datos
generales, objeto social y otros, y de una serie de informaciones aclaratorias
o explicativas de las diversas partidas del balance. Es, por tanto, un elemento
complementario de lectura del balance y cuenta de PyG de gran utilidad.
Señalado
todo lo anterior, a modo introductorio, y antes de pasar a la lectura del
balance, hay que poner en claro los límites de esta tarea. Los balances pueden
ser de modelo normal o extenso y de modelo
abreviado, de acuerdo con la dimensión de la empresa de que se trate. Es
evidente que el primero ofrece bastante más información que el segundo. Un
modelo abreviado restringe mucho las posibilidades de obtención de esa
información.
Por
otra parte, los balances pueden ser reales
o ficticios, o incluso ubicarse en una zona intermedia entre ambos
extremos. Si las cifras, en todo o en parte no son ciertas ni reales, obtenidas
de una contabilidad que refleje bien la realidad de las operaciones económicas
efectuadas, las conclusiones que saquemos serán, falsas o erróneas. No servirán
para nada. Pero ¿podemos fiarnos de los balances? En términos generales sí
ya que la legislación mercantil y fiscal enmarca bastante aquellos, a la vez
que la fiscalidad con sus cruces e inspecciones fuerza hasta cierto punto a un
cumplimiento bastante generalizado. Por otra parte, muchas empresas auditan,
obligatoria o voluntariamente, sus cuentas anuales lo que garantiza bastante la
fiabilidad en la mayoría de los casos. El hecho de que muchas empresas tengan
asesores externos contables y fiscales, da mayores posibilidades de usar una
buena técnica contable en la elaboración de cuentas y balances. Pero, no
obstante, siempre puede haber cifras erróneas en los balances, sea
intencionadamente, sea por ignorancia o por equivocaciones.
En
todo caso, una cosa es leer un
balance y unas cuentas anuales, para obtener información más o menos
fidedigna de una empresa y otra es tomarlos como artículo de fe. Todo dependerá
de lo que pretendamos al estudiar esas cuentas. No será lo mismo si solamente
queremos conocer como va o como está una empresa. que si pretendemos
comprarla, valga por caso.
¿Qué
datos hay en un balance?
El
balance tiene dos partes claramente diferenciadas: ACTIVO Y PASIVO. El Activo está formado por todos los bienes y
derechos de naturaleza económica que tiene la empresa. El Pasivo tiene dos
componentes: el Pasivo Exigible y los
Fondos Propios. El Pasivo
Exigible está integrado por las deudas que tiene la empresa, sus compromisos
de pago.
El
balance es, en realidad, una balanza. En un platillo está el Activo que
representa lo que es nuestro, lo que tenemos. En el otro, está el Pasivo
Exigible, las deudas, lo que nos pueden exigir que paguemos. Según pese más
uno que otro, la balanza se inclinará a uno u otro lado. Por lo general, se
inclinará del lado del Activo. Es lógico pensar que en cualquier negocio, si
funciona y está en marcha, lo que tenemos y lo que nos deben supere a lo que
debemos.
La diferencia entre Activo y Pasivo Exigible
se iguala a los Fondos Propios que están constituidos por el Capital social o
Fondo social, las reservas formadas con beneficios obtenidos en el transcurso
del tiempo y los propios resultados del ejercicio. Es decir:
Activo
= Fondos Propios
+ Pasivo Exigible
O
dicho de otro modo:
Fondos
Propios = Activo -
Pasivo Exigible
Al
referirnos a Pasivo exigible tenemos que diferenciar:
Pasivo
Exigible a Largo Plazo = El que conlleva exigencia u obligación de paga a más
de un año de plazo.
Pasivo
Exigible a Corto Plazo = El que la
conlleva a menos de un año.
Esta
diferencia, aunque un tanto artificiosa, es de gran importancia y utilidad,
como puede suponerse.
El
Activo, a su vez se puede desarrollar en dos partes muy diferentes: Activo
Fijo o Inmovilizado y Activo Circulante. El Activo Fijo está formado por
los bienes duraderos que la empresa posee para poder desarrollar sus
actividades e incluso otros bienes en los que ha invertido su capital o sus
beneficios. Las partidas principales que integran el Activo son:
Activo
Fijo o Inmovilizado
Gastos
de establecimiento: aquellos necesarios para iniciar la actividad, para poner
en marcha la empresa.
Inmovilizado
Inmaterial: Conjunto de bienes
intangibles y de naturaleza no material.
Inmovilizado
Material: Todos los elementos materiales que posee la empresa, tales como
terrenos, construcciones, maquinaria, utillaje, vehículos, equipos informáticos,
etc.
Inmovilizado
Financiero: Recursos económicos invertidos en forma permanente tales como
participaciones en sociedades, fondos de inversión, valores de todo tipo, etc.
Activo
Circulante
Existencias:
Aquellas que la empresa tiene para la venta o para sus procesos de fabricación
, instalaciones, etc.
Deudores:
Conjunto de deudas que otros tienen con ella, tales como clientes, personal de
la empresa, Administraciones Públicas, etc
Inversiones
financieras temporales: Recursos
económicos invertidos en forma temporal en valores, participaciones, créditos,
etc. de cualquier tipo.
Tesorería:
Recursos económicos líquidos o de conversión rápida en liquidez que
la empresa posee en caja o
entidades financieras.
¿Qué
son las amortizaciones del Inmovilizado?
¿Qué son las provisiones?
Estos dos conceptos aparecen en los balances y cuentas de PyG y pueden
requerir una aclaración para los no iniciados. Las amortizaciones del
Inmovilizado, que nada tienen que ver con las amortizaciones de préstamos, créditos
y similares, son un hábil artificio contable que tiene una clara función de
prudencia económica. Se fundamentan en que los bienes del Inmovilizado, bienes
duraderos y que la empresa lógicamente utiliza o puede utilizar, sufren una desgaste
y deterioro por el transcurso del tiempo. Y, al cabo de un tiempo, mayor o
menor según los bienes, dejarían de ser útiles o no servirían para su
trabajo o función, hablando siempre en términos generales. Además, muchos de ellos, como es el caso de equipos informáticos
o determinadas maquinarias e instalaciones quedan obsoletas por el paso de los años. A veces, incluso, con relativa
rapidez. Sucede, entonces, que la empresa tendría que reponer aquellos bienes
que ya no le sirven o no valen para realizar su actividad en términos de
normal competitividad. Y para no cargar la totalidad del coste de esas
inversiones forzadas por la necesidad de reponer elementos del Inmovilizado, a
un único ejercicio se recurre a la amortización anual. Es, como se suele
decir en los libros de contabilidad, como si se fuese formando, año a año, un
fondo de dinero que permita disponer de él, cuando llegue el momento de
cambiar un bien por otro.
Como
vemos, en realidad, es reflejar en los balances el deterioro, desgaste o pérdida
de utilidad que van sufriendo los bienes del Inmovilizado. Se trata por tanto
de una partida que va a ser considerada año a año como un gasto
contable. Es un gasto ficticio, no real. Y va a figurar en las cuentas de
PyG minorándole resultado final del ejercicio. La empresa puede establecer el
nivel de dotación anual a la amortización que considere acorde con los años
de vida útil que cada bien puede tener. Ahora bien, al existir en España unas
tablas fiscales, bastante desarrolladas, para las dotaciones máximas
que la Hacienda Pública va a admitir, la mayor parte de las empresas y la práctica
de los contables lleva a atenerse a esos topes máximos que en ellas se establecen. En el balance aparecen
las amortizaciones acumuladas, suma de las diferentes dotaciones anuales
establecidas para cada bien, y en la cuenta de PyG las dotaciones concretas de
cada ejercicio.
Las
provisiones son otra cosa. Como su
nombre indica es hacer un aparte, una
especie de saco o de hucha en la que depositar unos fondos para una finalidad
concreta. Así, por ejemplo y por ser la más conocida, la provisión para insolvencias
de clientes, trata de cubrir, prudentemente, la eventualidad de impago
definitivo de un cliente que no ha hecho frente a sus obligaciones y que, ante
alguna medida de la empresa tendente al cobro de la deuda, no paga.
Si se considera que hay indicios suficientes para pensar que un cliente
puede dejar sin pagar su deuda, podría hacerse una provisión, una reserva
económica equivalente a todo o parte de esa deuda. Es una situación
transitoria, que puede resultar temporal si el cliente termina por pagar,
previa a su consideración como pérdida definitiva. También en esto han de
tenerse en cuenta los criterios fiscales que no admiten cualquier situación en
este asunto.
Pues
bien, aclarado lo anterior, podemos regresar a lo que se denomina la estructura
del balance, el peso de esas masas del activo, el pasivo y los fondos
propios. Se suelen denominar masas
patrimoniales porque, al fin y al cabo, representan el patrimonio de la
empresa como si se tratase del de cualquier persona: bienes y deudas.
Podemos
hacer, de forma elemental, algunas consideraciones. Pero, advirtiendo que en
realidad y en análisis serio y
profesional todo es más complejo, ya que hay muchas variables y muchos matices
en juego. De otro modo, sobrarían los analistas económico- financieros y
hasta muchos profesionales de la economía. Pues bien, veamos el tamaño o
volumen de los Fondos Propios.
Cuanto
mayor sean los Fondos Propios, en
principio, más sólida es la empresa, tiene mayor riqueza y es más fuerte.
Si, por el contrario, son escuálidos, la situación es la contraria: debilidad
y poca riqueza. Es por tanto un primer síntoma de cómo están las cosas.
Pero, no debemos tomar todo como valores absolutos, ya que podríamos estar,
por ejemplo, ante recursos de inmovilizado o de circulante improductivos o
desperdiciados. O sea, podríamos tener una gran estructura y poca actividad.
Siempre hay que girar la vista hacia la cuenta de Resultados y a los volúmenes
de ingresos y gastos, ya que esto es lo que nos marca la actividad que se lleva
a cabo y su rentabilidad.
Es
importante ver cuales son los niveles de
endeudamiento, es decir el Pasivo Exigible, y cuanto es a largo y a corto plazo. En principio, es
preferible el endeudamiento a largo que a corto. Y es importante la comparación
con el Activo Fijo y el Circulante. Hemos de pensar que:
El
Pasivo Exigible a CP, es decir el que debemos de pagar antes de un año o sea
con relativa proximidad y que muchas veces no irá más allá de 90 o 120 días,
ha de estar cubierto por la tesorería, los recursos convertibles en tesorería
de forma relativamente rápida y el cobro de los clientes y deudores. En la
medida en que esas cifras sean parejas o estén muy desequilibradas, en uno u
otro sentido, estaremos ante situaciones de dificultad para afrontar los pagos,
desequilibrios o déficit de tesorería e, incluso, situaciones de evidente
insolvencia. En otra dirección, podríamos tener un exceso de recursos
improductivos, si el Activo Circulante fuese mucho mayor que el Pasivo Exigible
a CP.
Se
denomina Capital Circulante:
CC
= Activo Circulante – Pasivo Exigible a CP
Lógicamente,
esta comparación avala lo que acabamos de indicar en el párrafo anterior.
Es
interesante, igualmente, la comparación
entre el Activo Fijo y la suma de los Fondos Propios y el Exigible
a LP, ya que nos da idea de cómo está financiado aquel. Mientras todo
o la mayor parte del Activo Fijo esté cubierto por Fondos Propios y/o Exigible
a LP, existirá un equilibrio patrimonial. Es bastante peligroso, siempre en
general y sin otros matices, el que las inversiones del Inmovilizado estén
financiadas. en parte relevante, por Pasivo Exigible a CP. Esto puede ser una situación
inestable ya que, si hubiese que afrontar con rapidez el pago de esas
deudas no tendríamos con qué hacerlo, salvo la venta o entrega de los bienes
de Inmovilizado que sustentan la actividad empresarial.
Mención
aparte merece el hecho de que los Fondos Propios sean muy pequeños o, incluso,
negativos. Aunque la legislación
mercantil diga lo que dice acerca de la disminución del capital social y
fondos propios por debajo de ciertos límites y las medidas que obliga a tomar,
la realidad es que existen bastantes empresas con Fondos Propios muy cortos o
negativos. Y siguen funcionando muchas de ellas, más o menos tiempo,
desarrollando sus actividades. Pero, es obvio, que con muchas dificultades ya
que eso significa que el conjunto de sus deudas iguala o supera a sus Activos.
Pero,
en esos casos, habrá que ver la composición o reparto en esas deudas entre
las que son a LP y las que son a CP. No sería lo mismo. El peligro mayor de
inmediatez del vencimiento de las deudas se daría en el CP. Por tanto, es este
un factor a tener en cuenta.
En
lo que se refiere a la cuenta
de PyG su interpretación, por parte de no iniciados o expertos en estas
materias, es más sencilla. Al fin
y al cabo, no es más que una simple lista de ingresos, por un lado, y gastos
por otro. Y la diferencia, entre ambos, es el resultado del ejercicio. En
cuanto a la naturaleza de los ingresos y los gastos queda bastante patente por
los nombres de las diferentes partidas contables.
Estas
cuentas de PyG permiten hacer análisis muy importantes e interesantes de
diversas magnitudes y niveles del resultado y sus componentes. Tanto para esta
cuestión como para análisis del balance, en forma bastante elemental, puede
recurrir el lector a nuestros trabajos colgados en esta misma web, en la
sección de Gestión Económica del Menú de inicio siguientes:
Indicadores
de la gestión empresarial (I)
Indicadores
de la gestión empresarial (II)
Finalmente,
para poder leer mejor el balance y sacar sus conclusiones adecuadas, es
aconsejable solicitar y tener a mano, un balance
de sumas y saldos lo más completo posible (a suficientes dígitos de código
de cuentas) y la Memoria que forma
parte de las Cuentas Anuales. Ambos documentos que complementan mucho la
información, permiten aclarar qué integra cada partida del balance o cuenta
de PyG, así como determinados criterios establecidos o explicaciones
concretas.
Entendemos
que es bueno que cualquier gerente o directivo esté en condiciones de entender
bien lo que dice un balance o unas
cuentas de resultados, con independencia de que recurran o no a sus
colaboradores para obtener informes escritos o verbales sobre esta cuestión.
Creemos, por otra parte, que debemos extender esa consideración a quienes
cursan Master en Gestión y Dirección de Empresas, sin ser profesionales de
las materias económicas y financieras. De ahí el esfuerzo que en www.gerenteweb.com
venimos haciendo en esta dirección.
Trabajo
desarrollado por Díaz Aledo, Auditores y Consultores S.L
www.diaz-aledo.com