12.11.07. Los gerentes y directivos necesitan conocer bien
la marcha económica de las actividades de su empresa y de su negocio. Y
esta información ha de ser, a la vez, clara, sintética y
comprensiva de los aspectos clave de la gestión económico-financiera.
Con frecuencia, los gerentes no son expertos contables ni dominan
plenamente el lenguaje económico. En este trabajo, vamos a tratar de
exponer el abanico de las principales posibilidades que gerentes,
empresarios y directivos tienen a su alcance para el control de la
gestión de su empresa.
Puesto que se trata de una exposición general de diversas herramientas
para ese control de la gestión económico-financiera, no nos extendemos
en la descripción de cada una de ellas. Algunas, ya han sido tratadas en
otros artículos y trabajos de esta web. Recorriendo el menú, en especial
la sección de GESTION ECONÓMICA, se puede acceder a ellos y
ampliar la información. Otros serán objeto, en un próximo futuro, de
nuestra atención y escribiremos más sobre ellos.
Advertimos que el orden
en que los exponemos no presupone ningún tipo de prioridad ni de
preferencias de unos sobre otros. Es, simplemente, un orden no
sistemático de la exposición. El objeto de nuestro trabajo es, por
tanto, mostrar diversas posibilidades de control de la gestión
empresarial, unos más amplios que otros. Normalmente, en empresas
medianas o grandes, el gerente o directivos podrán solicitar su
confección al personal responsable de los departamentos o áreas de
Administración, Económico-Financiera, Finanzas, Contabilidad o cualquier
otra de contenido similar. En las empresas más pequeñas, con frecuencia,
el gerente deberá construirse su propia información en base a datos que
le facilite el contable o asesores externos.
BALANCES DE
SITUACIÓN Y CUENTAS DE RESULTADOS
Constituyen la forma
más elemental y sencilla de disponer de información de naturaleza
contable. Han de obtenerse de los programas de contabilidad, bien a
fecha de final de ejercicio o a la de final de cualquier mes del año.
Los balances y cuentas de resultados o de pérdidas y ganancias más
completas son las de finales de ejercicio, ya que corresponden al año
cerrado. No obstante esta información, que requiere entender mínimamente
lo que es un balance (activo y pasivo), es muy pobre para el control de
la gestión y, además, corresponde a un año que al haber pasado y
terminado, no permite actuar ya sobre él.
En esta misma web hay
publicado un trabajo que puede resultar de interés sobre este tema:
¿Cómo leer un balance?
CUENTA DE RESULTADOS
ANALÍTICA
Se trata de formatos de
cuentas de resultados que, con mayor o menor detalle de cuentas y
extensión, desarrollan los componentes de ingresos y gastos para llegar
a un resultado final. Este será el mismo de la cuenta de pérdidas y
ganancias antes citada, pero da mucha más información. Si se hace, por
ejemplo, en una hoja de cálculo un desarrollo que, sin ser exhaustivo,
comprenda los elementos fundamentales de los ingresos y los gastos,
pueden obtenerse diversos niveles de márgenes. Si además se
compara, en otras columnas, con los datos similares del año o años
anteriores e incluso, en su caso, con las cifras presupuestadas se puede
tener una visión muy amplia de la marcha económica de la empresa. Es
aconsejable llevar esta información, al menos, por trimestres y cuando
sea posible, por meses. De este modo se pueden tomar medidas
correctoras.
CUADROS DE CASH FLOW
Se trata de unos
cuadros que pretenden controlar los flujos de caja (cash flow), es
decir los movimientos de dinero (cash) generados por la empresa. No se
trata de estados de flujos de tesorería o de control de la tesorería.
El esquema general de estos cuadros es:
Ingresos de la
explotación - Gastos e inversiones de la explotación
Pero, se hace bajo el
principio del devengo y no del cobro/pago. Es decir, con
independencia de que los ingresos se hayan cobrado ya y los gastos e
inversiones se hayan pagado o se deban a proveedores y acreedores. Por
esto, no pueden coincidir los resultados de los cuadros de cash flow con
los de control de flujos de tesorería. Además, en los cuadros de cash
flow, no se tienen en cuenta partidas contables que no representan
salidas o flujos de dinero. Es el caso de las amortizaciones del
inmovilizado o de las provisiones. La relevancia que puede tener el
estado de cash flow, muy solicitado con frecuencia en estudios
económico- financieros y de viabilidad, es medir la capacidad de
generar fondos que tiene la empresa. Es una medida de sus
posibilidades de autofinanciación. Pero, para un gerente o directivo, no
le indica, a corto plazo, como va la empresa, aparte de la dificultad de
entender bien la forma en que se estructura.
CUADROS DE CONTROL
DE TESORERÍA
Denominadas, también,
Hojas de Tesorería, reflejan la corriente de cobros y de pagos
que se producen en la actividad de la empresa. Atiende, en consecuencia,
solamente a partidas realmente cobradas y pagadas, cualquiera que sea la
causa. En consecuencia, nos irán indicando las disponibilidades actuales
de tesorería, entendiendo éstas como la suma de saldos de bancos
(cuentas corrientes, a plazo y similares) y de la caja o cajas de
efectivo. Podría llevarse una hoja de tesorería global o separadamente
por bancos. Para la gerencia es preferible la global, ya que le permite
ver como van de tesorería y son instrumento muy útiles y de fácil
comprensión. Ayudan a tomar decisiones inmediatas y futuras, a la vista
de cómo van los dineros de la empresa.
Si trabajamos,
únicamente, con datos pasados o históricos, es decir, realmente
sucedidos, podremos conocer el pasado. Sabremos, de este modo, como
estamos en este momento concreto después de la corriente de cobros y de
pagos que han tenido lugar ya. Pero, si le añadimos la previsión de
los próximos días, semanas o meses estaremos construyendo las
hojas de previsión de tesorería.
HOJAS DE PREVISIÓN
DE TESORERÍA
Como acabamos de
señalar, éstas combinan la información del pasado con la del futuro.
Pero los datos de esas previsiones de cobros y pagos han de ser
realistas. Esto significa que debemos ir colocando en el cuadro aquellos
cobros que se van a producir en fecha más o menos conocida, así como
todos los pagos que, bien tienen vencimiento a fecha fija, o bien
podemos estimar aproximadamente cuando habremos de pagarlos. Nos
referimos además a pagos de toda clase (facturas, nóminas, seguros
sociales, tributos, inversiones, etc.)
Se debe, además, ir
añadiendo continuamente los nuevos datos que vayamos conociendo de
cobros y pagos futuros, así como modificando la fecha de aquellos en que
su vencimiento o día de cobro/pago haya cambiado. Con esto, lograremos
acercarnos más a la previsible realidad, a lo que va a suceder. Y esto
conlleva otra importantísima ventaja: poder tomar, con tiempo
suficiente, medidas financieras adecuadas. Estas medidas, que serán
diferentes según los casos, podrán pasar por el manejo más apropiado de
pólizas de crédito, préstamos, movimiento negociado de fechas de
vencimiento de cobros y pagos, exigencia mayor de cobros pendientes o de
morosos, retraso de inversiones o determinados gastos, modificación de
planes que conllevan gastos, búsqueda de financiación adicional o
puntual, y toda una serie de medidas ad hoc a la situación concreta que
se vea venir.
En nuestra dilatada
experiencia como consultores y asesores de empresas hemos podido
comprobar que las Hojas de Previsión de Tesorería tienen una excelente
acogida entre gerentes y directivos, por poner ante su vista información
muy sensible para la toma de decisiones. Basta una hoja o un sencillo
cuadro, correctamente elaborado, por supuesto, bajo información veraz,
para disponer de esta herramienta para el día a día.
RATIOS
En el mundo económico
se entiende por ratios las relaciones o proporciones que se
establecen entre dos o más magnitudes. La literatura empresarial está
plagada de ratios y, con frecuencia, de grandes pirámides de éstas que
se van relacionando unas con otras. El problema para el gerente o
directivo que las pretende manejar es que se puede perder entre la
maraña de datos. Aquí sí puede aplicarse aquello de que los árboles
no dejan ver el bosque.
Bajo nuestra
experiencia personal, los ratios a considerar deben de ser pocos, claros
y que reflejen los aspectos fundamentales a controlar en la gestión de
la empresa. Un máximo de 10 o 12 son suficientes para ello, pero han de
estar relacionando aspectos neurálgicos. Y debemos de tener claro que es
una herramienta de ayuda que, juntamente con otras, permite hacer un
seguimiento adecuado de la marcha económico- financiera de la empresa.
Los ratios son meros indicadores de esa gestión. Su principal ventaja es
la posibilidad de comparar con otros. Puede hacerse una
comparación con los mismos valores obtenidos en ese ratio en la empresa
en períodos anteriores o, también, puede compararse con otras empresas
del sector, con la media de éste o con datos presupuestados. Únicamente
ha de tenerse la precaución de considerar que, cuando los valores
absolutos que conforman la relación son muy bajos, las diferencias en
valores relativos (ratios) pueden oscilar mucho y desdibujar la imagen
al subir o bajar exageradamente los valores del ratio o de su
transformación en porcentajes.
En esta web, dedicada a
la gestión y dirección de empresas, están incluidos dos trabajos sobre
ratios en los que se incluyen aquellos que consideramos de interés
general. Se trata de:
Indicadores de la gestión empresarial (I)
Indicadores de la gestión empresarial (II)
GRÁFICOS DE
ESTRUCTURA PATRIMONIAL Y DE FONDO DE MANIOBRA
Todos los estudiantes
de las carreras de Económicas y de Empresariales, así como los que han
estudiado Contabilidad, conocen sobradamente este tipo de
representaciones. Se trata de construir unos sencillos gráficos,
generalmente en forma rectangular o circular, en los que se reparte la
superficie de estas figuras proporcionalmente al importe de las
siguientes magnitudes de los balances de situación contables:
Activo Inmovilizado
Existencias
Activo Realizable
Activo Disponible
Fondos Propios
Exigible a largo plazo
Exigible a corto plazo

Estos gráficos permiten
ver, de una simple ojeada, cual es la estructura patrimonial de la
empresa y cual es la proporcionalidad existente entre las principales
magnitudes. Pero se trata de unos valores estáticos, a una fecha
determinada que, generalmente, es a final del ejercicio. Es como una
fotografía del conjunto de bienes, derechos y obligaciones de la
empresa, representados por su activo y su pasivo. Son muy
utilizados para analizar los balances, juntamente con otras
herramientas. Permiten la comparación con gráficos similares de
ejercicios anteriores o de otras empresas competidoras o del sector. De
esta forma se pueden sacar interesantes conclusiones que pueden permitir
la toma de decisiones estratégicas de gestión.
Es una importante
aplicación de estos gráficos el poder determinar y ver sobre ellos el
denominado Fondo de maniobra o Capital Circulante.
Analíticamente, el
Fondo de Maniobra sería:
FM = Fondos Propios
(FP) + Exigible a Largo plazo (EL) – Activo Inmovilizado (I)
O también:
FM = Activo Circulante
(AC) – Exigible a Corto Plazo (EC)
El Activo Circulante =
Existencias (E) + Realizable (R) + Disponible (D)
Por tanto con dibujar
sobre los gráficos antes señalados de la estructura patrimonial esas
diferencias, se obtiene el valor del Fondo de Maniobra y se puede
conocer visualmente sobre el gráfico.
ESTADO DE ORIGEN Y
APLICACIÓN DE FONDOS (EOAF)
El Plan General de
Contabilidad, todavía vigente en España, incluye el denominado Estado de
Origen y Aplicación de Fondos. Lo citamos aquí, no por su dudosa
utilidad, sino para conocimiento de que constituye otra herramienta de
control de la gestión económica-financiera de una empresa. Pero, sucede
que tal como está concebido en el PGC y cómo hasta ahora de hacerse, por
parte de quienes estén obligados a ello por la legislación mercantil, es
muy poco claro y explicativo. Aparte de la gran dificultad para su
correcta elaboración. En nuestro trabajo de auditores de cuentas hemos
podido comprobar que la mayor parte de las sociedades auditadas no saben
confeccionarlo o no entienden correctamente para que sirve en realidad.
Es bastante confuso en sus planteamientos y en sus resultados, siempre
hablando desde un punto de vista práctico y no de teoría contable. En
consecuencia, no nos extendemos más en él.
CUADRO DE MANDO
Se denomina así a los
sistemas de control de la gestión que consisten en diversos datos de
naturaleza económico-financiera, indicativos de la actividad de la
empresa, que se presentan en forma numérica o gráfica, en forma fácil
de ver y analizar, que permitan formarse una opinión de la marcha de
esas actividades. Los cuadros de mando son algo bastante personal y
sujeto a lo que el gerente o directivo quiera controlar y a su mejor
manera de percibir los datos. Por eso, es preferible construirse cada
cual los suyos.
El empleo de software
informático para análisis y gestión económico- financiera permite
disponer de herramientas buenas y de fácil manejo. Pero, con frecuencia,
dependen de la bondad de los datos obtenidos y de la actualización de
estos. Suelen nutrirse de datos de la contabilidad o de programas
integrales de gestión de empresas. Pero los datos contables suelen ir
con cierto retraso y, en ocasiones, con bastante retraso en la
introducción en el ordenador. Esto puede hacer poco prácticos los datos
que se presentan en esos programas, a la hora de tomar decisiones en el
día a día. Por este motivo, muchos gerentes proceden a montarse en hojas
de cálculo sus propios cuadros que les permiten controlar lo que
realmente desean controlar.
Son muchas las
magnitudes que pueden formar parte de un cuadro de mando, así como la
temporalidad de las cifras. A título de ejemplo, y sin considerar los
desgloses que puedan ser oportunos en cada caso, podemos indicar:
Ventas
Facturación
Compras
Materias Primas
Gastos de personal
Gastos generales
Márgenes brutos y netos
Existencias y stocks
Obra en curso
Costes directos e indirectos
Plantilla de personal
Ventas y costes por delegaciones o sucursales
Rentabilidades
Ratios diversos
Gastos de viaje
Situación de pedidos de clientes
Inversiones en curso
Evolución de la morosidad de clientes
Tesorería
Ingresos y pagos pendientes
Estas y otras muchas
pueden ser las magnitudes a considerar en un cuadro de mando. Pero, como
hemos indicado, han de ser sencillos y prácticos para llegar a
ser útiles y permitir un control permanente y una toma de decisiones en
el momento adecuado y no cuando ya es demasiado tarde para hacerlo.
CONTROL
PRESUPUESTARIO
El control del
presupuesto de una empresa es una de las mejores herramientas para
dirigir correctamente. Pero requiere la confección previa del mismo,
como es lógico. Esto, que puede parecer una perogrullada, no lo es si
tenemos en cuenta que, con frecuencia, los presupuestos se hacen tarde e
incluso dentro del propio año a presupuestar. Pero nos encontramos que
en muchas empresas, en especial las PYMES, no se hacen tales
presupuestos globales de la misma. Es decir, que comprendan los ingresos
estimados y gastos previstos del ejercicio correspondiente. En la
Administración Pública y en las empresas ligadas a ésta sí se trabaja
siempre con presupuestos. Otra cosa es que se haga con verdadero ánimo
de control y no como un mero trámite o formalismo.
Un presupuesto bien
hecho ha de hacerse hacia finales de cada año, para referirlo al año
siguiente. Podríamos hablar igualmente en el caso de ejercicios no
coincidentes con el año natural. No entramos aquí en los criterios de
consideración de las diversas estimaciones de los ingresos y los gastos.
Lógicamente influirán las cifras del año en curso y los anteriores, la
política comercial y de gasto que se establezca, los objetivos marcados,
cálculos y estimaciones más o menos pormenorizadas u otras
consideraciones. En todo caso quedarán definidas, por capítulos o
epígrafes, las cifras de los ingresos y los gastos que pasan así a ser
los objetivos económicos a perseguir en el ejercicio
presupuestado. Es bueno, facilitar a cada departamento o sección de la
organización los presupuestos o la parte que a ellos les afecte. De
este modo, aparte de constituirse en objetivos a alcanzar, permite que
se integren más en la gestión y se consideren parte interesada y no
meros sujetos pasivos de la misma.
Una vez que el
ejercicio presupuestado está ya en curso, se hace un seguimiento
mensual del mismo. Una columna de los cuadros indicará los datos
presupuestados para el ejercicio, otra para el período del mismo
transcurrido y otra para los datos reales de cada una de esas partidas
presupuestarias. Cabe incluir columnas porcentuales intermedias. En todo
caso, la simple comparación entre presupuesto y realidad nos dará las
desviaciones del presupuesto. Es clave vigilar estas desviaciones,
tanto positivas como negativas, para conocer realmente como va la
empresa en relación a las previsiones efectuadas. Y se pueden ir
tomando decisiones que permitan corregir esas desviaciones en lo que
resta de ejercicio. Además, las experiencias de cada año permiten
fundamentar más las previsiones del siguiente. Aunque es preciso que el
sistema funcione limpiamente y no aparezcan corruptelas en el mismo,
entre las cuales la más conocida es la de cambiar los conceptos de gasto
de aquellas partidas en que se va excedido por otras en las que no se ha
gastado todo el presupuesto. Esto, lógicamente, lleva a engaño al
superior que analiza los presupuestos. Otro riesgo es el de que se
pretenda gastar, por parte de jefes de la estructura organizativa,
aunque sea innecesario, toda la cantidad presupuestada. Este tipo de
actuaciones en el sistema presupuestario son frecuentes en organismo
públicos, en los cuales los funcionarios no se sienten tan identificados
con la titularidad de la empresa en la que están y del ahorro en
los gastos y costes, o de sus rentabilidades.
Las ventajas del
control presupuestario son muchas y evidentes. Como experiencia
personal, en años en que trabajaba para la filial española de
Ericsson, la conocida compañía industrial sueca de telecomunicaciones,
puedo decir que el sistema de control presupuestario involucraba a una
parte importante de la estructura organizativa de la empresa. El
presupuesto se desglosaba hasta los niveles más bajos de esa estructura
del organigrama y los responsables de todas estas estructuras
participaban activamente en la elaboración de sus propios presupuestos
que, posteriormente, se iban integrando y consolidando en las secciones,
áreas y departamentos, hasta formar el de la totalidad de la empresa.
Todos éramos así partícipes y protagonistas de esos presupuestos,
poniendo en ello nuestra propia responsabilidad personal.
AUDITORIA DE CUENTAS
La auditoría de
cuentas no se considera aquí como una herramienta de control a llevar
por los gerentes o directivos ni por sus empleados. Se cita aquí como
elemento que, aunque elaborado por profesionales externos a la empresa,
puede permitir a quien dirige la empresa tener una lectura bien
fundamentada de cómo fueron las cosas en el ámbito económico- financiero
en el ejercicio auditado, que normalmente será el anterior.
Como es sabido, una
auditoría de cuentas es una revisión, sujeta a unas normas emitidas por
organismos estatales o profesionales y a unas técnicas de trabajo
determinadas, realizada por profesionales externos debidamente
cualificados y homologados para esa tarea. En España es el Instituto de
Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), dependiente del Ministerio
de Economía y Hacienda, el que emite esas Normas Técnicas a las que los
auditores han de someterse. En otros países son las Corporaciones
Profesionales las que regulan esta profesión. Pero, en todo caso, los
Informes de Auditoría de Cuentas, en manos del gerente o director de la
empresa, con las explicaciones que el auditor le pueda dar sobre el
trabajo realizado, las incidencias detectadas y las conclusiones
obtenidas, pueden servirle mucho a aquellos en su función de conocer
como va y qué esta pasando en la empresa y negocios que dirigen.
En esta misma web
pueden verse dos trabajos relacionado con esto:
La empresa y la auditoría de cuentas
¿Cuándo y por qué contratar a un auditor de cuentas?
AUDITORIA DE
GESTIÓN
Es ésta una variante,
poco utilizada en la empresa, en la que personal interno o externo a la
misma efectúa revisiones que pueden ceñirse al área económico-financiera
o ir más allá de este límite para alcanzar otros aspectos de la
actividad de aquella. Estas revisiones, que suelen seguir normas de
funcionamiento iguales o similares a las de la auditoría, tienen por
objeto ir ofreciendo información sobre como está respondiendo la empresa
a todas las previsiones, estimaciones, normas establecidas, objetivos
marcados, manuales de funciones o cualquier otro ámbito que se desee
controlar. Lo normal es que estas auditorías de gestión, también
denominadas auditorías internas, se centren en los aspectos económicos y
financieros. Pero nada impide, como así sucede a veces, que se amplíe su
campo a otras cuestiones. Suelen realizarse, de forma continuada, año
tras año.
No obstante, esta forma
de control es todavía poco utilizada en las empresas, en especial en
las Pymes. En las grandes, sí es frecuente la existencia de
departamentos de auditoría interna, aunque a veces este nombre se aplica
a auditorías de los sistemas informáticos de la empresa que no es lo
mismo. Aquí nos estamos refiriendo, exclusivamente, a aquellas prácticas
de auditoría o revisión interna que permiten obtener informes, elevados
a la dirección, sobre la marcha de la gestión económico-financiera o de
aspectos directamente relacionados con ésta.
ESCANDALLOS DE
COSTES
Desde siempre se han
manejado en las empresas fabricantes de todo tipo de productos los
denominados escandallos de costes. Son estos, cuadros en los que
se desarrollan los costes correspondientes a materiales o materias
primas utilizados y a la mano de obra, directa o indirecta.
Su objetivo es establecer cual es el coste de los productos
fabricados. Obviamente, este sistema tan utilizado, es una forma
incompleta de considerar los costes de los artículos que fabrica la
empresa. Pero, al integrar partidas de coste bien conocidas y
determinables por los responsables correspondientes de secciones o
departamentos de producción, resulta cómoda y accesible, a la vez que
práctica. En definitiva, es hacer estimaciones acerca del coste de las
materias primas, otros materiales y mano de obra, a partir de
cantidades físicas de esas materias o de los tiempos
necesarios para la fabricación. En esas estimaciones se manejan datos
conocidos sobre precios de materiales y costes de mano de obra,
juntamente con las estimaciones de las cantidades a consumir y de los
tiempos para la fabricación en sus diferentes fases. Por esto, los
escandallos de costes son bien elaborados por el personal técnico
de talleres y fábricas, ya que traducen en cifras económicas las
magnitudes físicas que ellos controlan perfectamente.
Pero, los escandallos
de costes, son limitados por cuanto no tienen en cuenta el
componente de los restantes gastos y costes de la empresa: los gastos
generales. Se consideran así todos aquellos que no son achacables
directamente a esas fabricaciones de los productos. No son ni materias
primas, ni materiales auxiliares que van a ir a parar al producto
fabricado, ni a cooperar a su fabricación. Tampoco son los costes de la
mano de obra directa e indirecta de producción. Es el resto de la
empresa. Una multitud de gastos y costes que le permiten funcionar y
poder estar en disposición de fabricar y de vender sus productos. Por
este motivo, es preferible un control de los costes de la empresa.
CALCULOS DE COSTES
Nos referimos aquí a
los sistemas, más o menos elaborados y completos, de cálculos ex ante
y ex post de los costes de la empresa y sus productos o servicios.
Este tema es muy amplio para desarrollarlo ahora, pero sí podemos dar
unas breves pinceladas, máxime cuando es el gran ignorado en multitud de
empresas. En nuestra actividad como auditores de cuentas y en la de
consultores hemos vivido multitud de casos en los que o no se conocían
realmente los costes totales de la empresa y sus productos o servicios,
o se estaba incurriendo en errores en sus cálculos, generalmente por
omisión de una parte de estos.
El cálculo de costes no
es fácil ni existe unanimidad sobre como hacerlo. En especial por la
subjetividad que conlleva cómo repartir los gastos o costes generales
entre productos, secciones o departamentos. Hay diversos procedimientos,
más o menos artificiosos, con más o menos lógica. Pero esto no invalida
la bondad de conocer cuales son, en realidad, los costes totales
incurridos por la empresa en sus actividades. En muchas ocasiones,
situaciones de pérdidas en las cuentas de resultados, dificultades de
tesorería más o menos profundas, desequilibrios patrimoniales y otras
adversas situaciones tienen su origen en un desconocimiento total o
parcial de los verdaderos costes que, enfrentados a los precios de
bienes y servicios ofertados por la empresa, los sitúan por debajo de
estos o con márgenes insuficientes.
Por este motivo y,
aunque no se trate de herramientas directamente elaboradas por el
gerente o directivo, sino por personal de las áreas contables,
administrativas o económico-financieras, recomendamos que los informes y
resultados de estos cálculos de costes sean utilizados por la gerencia
como elemento básico para la toma de decisiones.
Llegados a este punto,
sólo nos queda señalar que en esta misma web, aparte de los trabajos
antes citados sobre indicadores de la gestión económica, existen otros
en la sección del menú de Gestión Económica, entre los que
recomendamos especialmente:
El
control económico de la empresa
Los gastos generales y el control de costes directos
Manuel Díaz Aledo
Auditor y Consultor
info@gerenteweb.com