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La orden de trabajo
14.12.04. La
denominada, generalmente, Orden de Trabajo u Orden de Producción
es un sencillo procedimiento que desde los inicios de la industrialización
y de su racionalización, se viene utilizando en todas partes. No
obstante la sencillez del sistema, que contrasta con su gran aportación
a la organización industrial, existen bastantes PYMES que no la
utilizan o no le sacan todo el partido posible.
Hay
que considerarla inscrita en el marco de una planificación de la
fabricación o producción de la empresa. Con la Orden de Fabricación
pueden coexistir otros documentos tales como:
- Pedidos
- Hojas de rutas
- Vales de materiales
- Vales de devoluciones
- Planos
- Fichas de control
horario
- Hojas de control de
calidad
Y
otros diversos documentos utilizados, tradicionalmente, en la producción
industrial o en la prestación de determinados servicios.
Se trata, en todo
caso, de organizar con una determinada sistemática los procesos
de fabricación tendentes a obtener productos, bien para cumplimentar
los pedidos de los clientes directamente o para abastecer almacenes para
su posterior venta o distribución comercial.
Una
producción que no esté sujeta a un control y a una organización de
los medios materiales y humanos disponibles y necesarios será, siempre,
una producción anárquica y desorganizada. Y además, perderá
la ocasión de controlar esos medios y los costes que conllevan.
En
este ambiente industrial, la Orden de Fabricación es un elemento de
planificación que indica, según los casos y las variantes de cada
lugar, para cada lote a producir, pedido a cumplimentar, productos
concretos a fabricar o similares:
- Los materiales que han
de utilizarse y / o los realmente empleados.
- Las máquinas que han
de intervenir
- La mano de obra
necesaria
- Los planos, croquis o
esquemas necesarios
- El circuito
administrativo o de recorrido de la Orden
- Las autorizaciones
necesarias
- La firma de los
empleados o de los mandos intermedios que intervienen en esa
producción.
- Las fechas de
planificación, producción y terminación de los productos
fabricados.
- Los tiempos empleados
Su
diseño puede ser muy variado, pero todos o la mayoría de esos datos
suelen aparecer en una Orden de Fabricación. En su formato más clásico,
tendríamos:
- Las referencias y códigos
de la Orden
- Un área de la Orden
para Materiales.
- Un área de la Orden
para Mano de Obra
- Un área de la Orden
para Máquinas
- Un área de la Orden
para croquis o dibujos o para referencias de planos
- Un área de la Orden
para firmas y autorizaciones
- Indicación de las
Secciones o departamentos por las que ha de pasar.
El
área o parte de la Orden de Trabajo destinada a Materiales suele
referenciar todos aquellos que se precisan, para esa fabricación
concreta, o referirse a listados, vales u hojas adjuntas en las que
aparecen estos. Lógicamente será preciso un avituallamiento de esos
materiales para llevar a cabo esa producción. Esta parte suele, por
tanto, ser una estimación o planificación de esos materiales
necesarios.
El
área o parte de la Orden referida a mano de obra, suele
destinarse para indicar, bien los tiempos estimados y los reales, bien
solamente los reales que han sido necesarios para esa fabricación. Esto
puede anotarse como dato procedente de fichadas en relojes de control de
tiempos, o como indicación directa de operarios, Encargados o Jefes de
equipo. Su objetivo es poder conocer los tiempos, medidos en horas,
minutos o cualquier otra referencia horaria, que se han invertido en la
fabricación de los productos objeto de esa Orden.
El
área destinada a indicar las máquinas que intervienen puede
ofrecer diversas variantes. Unas veces se indican la máquina o máquinas
precisas para cada Orden. Otras se hacen órdenes por máquinas. Como
quiera que sea, se estará ligando una determinada producción a unas máquinas
concretas.
Las Órdenes de
Fabricación pueden llevar un recuadro para indicar croquis o dibujos,
con dimensiones o medidas, de aquellas piezas, elementos o productos a
fabricar. Cuando éstos son más complejos, suelen acompañarse con los
planos necesarios para la fabricación y/o el montaje.
Siempre
existe en las Órdenes de Fabricación algún recuadro para la firma
del operario que ha intervenido, de su Encargado, Jefe de Equipo o Jefe
de Producción correspondiente.
Estas firmas suelen ser una forma de plasmar el ejercicio de las
respectivas responsabilidades y autoridades de las partes implicadas o
que intervienen en la fabricación.
Todo
lo anterior puede, como ya hemos dicho, tener diversas variantes y
formas de llevarse a cabo. Pero la filosofía
y su finalidad es la indicada.
La
Orden de Trabajo suele acompañar a los productos en sus
diversas fases de fabricación. Podrá
ir de un operario a otro, de una máquina a otra o de una sección a
otra. La casuística es muy amplia, pero al final del proceso, la
Orden habrá recogido toda la información que permitirá:
- Conocer los materiales
utilizados y las cantidades físicas empleadas y los desperdicios
producidos.
- Cuantificar los
tiempos de mano de obra empleados, incluidos los de paradas, tiempos
muertos o perdidos por las circunstancias que correspondan.
- Saber las piezas o
elementos fabricados o producidos y, posiblemente, los devueltos o
defectuosos.
Esto
entronca directamente con los denominados “costes directos” o
de los medios empleados en la fabricación. La mano de obra directa y
los materiales utilizados darán la medida de los costes reales de
naturaleza directa o sea, los realmente consumidos en esa fabricación
concreta.
Por
supuesto, dado que estamos en la época de la informatización y puesto
que muchas fábricas y talleres de producción cuentan con terminales de
ordenador en muchos puntos, es posible y recomendable llevar las Órdenes
de Fabricación mediante software informático. Todo lo dicho
antes es perfectamente adaptable al uso de la informática y de las
modernas tecnologías de las comunicaciones.
Bastará diseñar,
con las aplicaciones de que se disponga en cada caso, los formatos de
hojas de Órdenes de Fabricación que recojan información acerca de los
medios a emplear, antes mencionados. Y se podrá obtener, además, una
abundante información complementaria
y una amplia posibilidad de manejo y tratamiento de los datos que
se vayan generando.
Será
posible, entonces, unir directamente:
- La planificación de
la producción
- El control de la misma
y sus consumos materiales y de mano de obra
- La determinación y cálculo
de costes directos
- La determinación y cálculo
de costes totales
- El control de los
costes
- Los cálculos de
rentabilidades
Finalmente,
se debe de considerar que la preparación de las Órdenes de Fabricación,
que evidentemente requieren un esfuerzo de tiempo y de planificación,
no es nunca algo perdido o inútil. Al contrario, su utilidad está
siempre garantizada y la relación coste/ beneficio de su implantación
siempre será positiva para la empresa. En la gran empresa esto no
admite la menor discusión. No sucede del mismo modo en las PYMES.
Quienes están al frente de estas empresas más pequeñas, de carácter
industrial, de instalaciones o montajes e, incluso, de prestación de
determinados servicios deben comprender y convencerse, si es que
no lo están ya, de la bondad absoluta de una planificación de
la producción, debidamente organizada, mediante Órdenes de Trabajo o
similares.
Y
con carácter más general, debemos de recordar esa faceta, antes
apuntada, de las posibilidades que el uso de las Órdenes de fabricación
y los datos en ellas reflejados permiten de cara al control de los
costes de los productos.
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