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¿Que puede aportar una sección
o departamente de métodos de una empresa?
15.01.04. La
razón fundamental de la existencia de una sección o departamento de
METODOS en una empresa está en la racionalización y simplificación
del trabajo efectuado por sus empleados. Este es su territorio, el de su
actividad. Lograr que el trabajo que cada operario o trabajador de la
empresa se realice en las mejor forma y en las mejores condiciones.
Esto
va a conllevar diversas directamente cuestiones tales como:
·
Mejorar la situación y disposición del puesto de trabajo
·
Hacer más racional ese puesto de trabajo
·
Estudiar la forma en que el operario efectúa su trabajo.
·
Observar los movimientos o pasos mejorables.
·
Eliminar los que son inútiles, incorrectos y que producen pérdidas
de tiempo.
·
Racionalizar su proceso de trabajo
·
Homogeneizar formas de trabajar de
diferentes operarios que realizan el mismo trabajo.
·
Considerar en todo caso las cuestiones de ergonomía.
·
Analizar y medir tiempos de trabajo.
·
Establecer tiempos de procesos.
·
Enseñanza y formación a los operarios para mejorar su forma de
trabajar.
Todo
esto no constituye nada nuevo en el mundo de la empresa, ya que arranca
desde los tiempos lejanos del taylorismo. Por tanto es algo que ya está
muy rodado y existen muchos profesionales de esta materia. Pero es algo
que está en evolución continuada al hilo de los avances tecnológicos
y las nuevas herramientas de apoyo en el trabajo, en especial la informática
y las telecomunicaciones.
Para
poder evaluar el interés que para una empresa puede tener el dedicar a
alguno o algunos de sus profesionales a una sección de METODOS,
conviene conocer mejor como realizan su trabajo en este campo.
Este
campo de los Métodos de trabajo, denominado en muchas empresas como
METODOS Y TIEMPOS, tiene mucho que ver con la Ingeniería de Producción
y con la Planificación del trabajo. Se mueve en ese terreno.
Constituyen etapas de las técnicas de preparación del trabajo.
La
ingeniería de producción ha de velar por establecer la forma y los
medios a utilizar para la producción en la empresa, para la realización
de cada trabajo. Pero esos medios y procedimientos se tienen que
realizar, no de cualquier modo, sino siguiendo unos métodos estudiados y experimentados que
llevarán a obtener la producción de la empresa en la forma más eficaz
y con los costes más adecuados.
Este
trabajo de los profesionales de Métodos se puede dividir en las
siguientes fases:
·
Análisis de los métodos seguidos
·
Mejora de los métodos
·
Normalización del proceso de trabajo
·
Racionalización de los puestos de trabajo
·
Estudio de movimientos
·
Determinación y medida de tiempos
·
Formación de los trabajadores
Para
entender esto, nos vamos a ayudar de una experiencia personal, vivida
por quien esto escribe hace algunos años y, por tanto, enteramente
real.
Se
trataba de una carpintería industrial que trabajaba, con una elevada
producción, en la fabricación en madera de molduras, marcos de
puertas, sobremarcos, tarimas, puertas y similares.
La
maquinaria era moderna y de reciente compra formada por las habituales,
sierras, cortadoras, lijadoras, molduradoras, fresadoras, taladros,
prensa y otras necesarias para este tipo de fabricados.
Al
iniciar mis visitas a la planta de fabricación de la carpintería, como
nuevo Responsable máximo de Producción de la empresa, observé
diversas cuestiones muy llamativas que realizaban los operarios.
Me
centraré en un solo ejemplo. En una de aquellas lijadoras de la fábrica,
el operario que la manejaba daba entrada en la máquina de forma
continuada a largos tablones de madera, cortados previamente a la medida
adecuada, por uno de sus extremos. Los tablones pasaban por la máquina
que los lijaba perfectamente. Al final de su recorrido las tablas de
madera iban cayendo, por el otro extremo, al suelo libremente.
Posteriormente, debian de pasar a la máquina siguiente del proceso,
ubicada unos metros más
allá.
Por
este motivo, cada cierto tiempo, el operario que trabajaba en la
lijadora, detenía la máquina y pasaba a dedicar un cierto tiempo a
recoger las tablas, de algo
más de dos metros cada una, caidas irregularmente y apiladas junto a la
máquina.
Estas
tablas que estaban en mitad de un proceso de trabajo, se las encontraba
entonces el operario irregularmente apiladas y entrelazadas por el
suelo. Logicamente, esto requería por su parte un trabajo de retirada
una a una y posterior colocación en un palé. Una vez que llenaba el
palé debía de transportarlo con una carretila transpalet
a la otra máquina que debía continuar el proceso.
Este
ciclo de lijadora y retirada de tablas se iba sucediendo en el tiempo,
siempre de la misma forma.
Una
simple y rápida observación permitía percatarse de un fallo notable
en el método de trabajo. Este fallo acarreaba una pérdida importante
de tiempos que, naturalmente y aunque el operario no se percatase de
ello, repercutía directa y negativamente sobre los costes de la
fabricación de aquella tabla.
Es
fácil captar que esa caida libre al suelo de las tablas que salían
perfectamente alineadas de la lijadora, seguida del trabajo de recogida
una a una de las tablas y colocación cuidadosa en un palé, debiendo de
trabajar, además, en situación de agacharse continuamente,
representaba un trabajo inútil y baldio.
Con
independencia de otros aspectos del trabajo del operario en la lijadora,
la simple observación del proceso descrito, nos llevó a pensar en el
diseño inmediato de una mesa acoplada a continuación de la lijadora, a
la salida de las tablas de la misma. No se trataba de una mesa
cualquiera, sino provista de dos caidas inclinadas, con una cierta
pendiente por la que, al entrar deslizándos en ellas las tablas, se
iban colocando por si mismas unas junto a otras y en diferentes capas.
Se colocó en la parte alta de la mesa un estante en el que se situó
una flejadora y el fleje correspondiente, así como material
identificativo del material. De este modo, cada
cierto tiempo el operario de la lijadora, cuando la mesa estaba llena,
daba unas vueltas de fleje para sujección de los paquetes formados y
llamaba a un peón del taller para que los retirase. Este acudía con su
transpalet y simplemente debía de colocar los paquetes formados sobre
un palet de madera, procediendo así a vaciar la mesa de la lijadora y
llevar a otra máquina los paquetes de tabla ya lijada.
¿Qué
se ganaba con esto? Podemos
resumir mucho la cuestión como sigue:
·
La lijadora no detenía su trabajo y su marcha por esta operación.
·
El operario de la lijadora, eliminaba importantes tiempos
perdidos en la recogida y colocación de las tablas.
·
Estas sufrían menos en la caida y posterior recogida del suelo.
·
Se hacía la recogida de las tablas, automaticamente, al mismo
tiempo que la lijadora trabajaba.
·
Los movimientos de material por el taller los realizaba un peón
y no un operario de categoría superior y logicamente de más coste
salarial
·
El coste de la mesa era muy bajo, siendo realizada en el mismo
taller en muy poco tiempo.
·
Sensibilizó al encargado de esa parte del taller y al operario
correspondiente en lo que
supone el ahorro de tiempos de fabricación.
En
definitiva, se modificaba un método de trabajo que no era adecuado por
otro que, sin incurrir practicamente en costes de preparación o inversión,
permitía ahorrar tiempos de un operario del taller y de una máquina
del mismo.
Es
solo un ejemplo, extrapolable a fábricas y talleres en multitud de
casos, de cómo la observación de
donde trabaja y como lo hace cada operario de una empresa permite
diseñar e implantar mejoras que representen ahorros de costes.
Con
frecuencia, estas modificaciones serán sencillas, En ocasiones serán más
complejas o requerirán inversiones de importancia. Siempre,
logicamente, habrá de estarse a la comparación del coste- beneficio.
Habrá de analizarse si cuesta más lo que se implanta que lo que se
ahorra, pero esto con correctas consideraciones económicas a corto,
medio y largo plazo.
El
profesional que haya de dedicarse a estas funciones de METODOS deberá
de reunir algunas condiciones personales y profesionales:
·
Ser observador
·
Tener espíritu de análisis de situaciones
·
Tener capacidad de iniciativa
·
Tener una aceptable visión espacial
·
Conocer bien el trabajo de la empresa
·
No ser amigo de la
rutina
·
Estar abierto a los cambios
·
Tener una cierta preparación técnica
·
Saber realizar o plantear bocetos y dibujos
A
esto debemos añadir que las herramientas informáticas actuales
permiten disponer de una ayuda muy importante para el diseño de
soluciones, tanto en puestos de trabajo como en la realización de
trabajos y procesos, por simples que estos sean. Por tanto, deberá
manejarse bien en el uso de la informática y determinadas aplicaciones
de software.
Como
parte de su trabajo, el técnico de METODOS,
deberá con frecuencia diseccionar o dividir el trabajo de cada
operario en movimientos elementales. Es la observación de cada uno de
estos y la forma de efectuarlos la que pone en la pista, con frecuencia,
de posibilidades de mejora. Es el ejemplo clásico expuesto en libros y manuales de la
forma de coger una caja de una estantería, por ejemplo, ponerla en el
suelo y posteriormente pasarla a otro lugar. Cada persolna es capaz de
hacerlo de una forma diferente. Pero unas son más rápidas y eficaces
que otras, cansan menos o son más adecuadas para la salud y para el
cuerpo del trabajador.
Otra faceta
importante de METODOS es la medida y determinación de tiempos de
trabajo. Normalmente se realiza mediante técnicas de cronometraje de
las diferentes operaciones o movimientos en que se descompone un trabajo
o un proceso. Permite racionalizar mejor movimientos, puestos de trabajo
y procesos con el consiguiente ahorro en los costes.
La
racionalización, tras el estudio correspondiente, de los puestos de
trabajo es una faceta muy importante del trabajo de METODOS. Una gran
parte de los puestos de trabajo de muchas empresas y de múltiples
sectores no están bien diseñados o simplemente lo están mal. Mal en
el aspecto técnico, en el ergonómico o propician pérdidas de tiempos
y movimientos inútiles que sumados, uno a uno, pueden suponer bastante
en los costes.
Finalmente,
es evidente que tras efectuar cambios y modificaciones en los procesos
de trabajo individuales y colectivos en una empresa, por parte de técnicos
de METODOS, se hace preciso impartir sesiones formativas para el
personal afectado, con el fin de que conozcan y se adapten a los mismos
en el menor tiempo posible y con eficacia.
Con
todo lo anterior, la gerencia o dirección de una empresa debería
plantearse si este puesto técnico o sección de METODOS
podría aportar o no resultados aceptables. La experiencia
demuestra que, con frecuencia, los beneficios obtenidos a medio plazo,
si se eligen las personas adecuadas, superan a los costes. Es frecuente,
además, reconvertir para este trabajo a algún profesional que trabaja
ya en la empresa. Esta es una buena solución si tiene el perfil que
hemos reseñado antes.
Elegir
esta solución es, en muchas ocasiones, una forma de romper con la
rutina y con las costumbres adquirida en las que abundan muchas veces
malos hábitos de trabajo. Y claro está, ningun indicador económico,
suele estar detectanto esto. Solamente la comparación de costes con la
competencia o la existencia de rechazos, fallos de fabricación o
devoluciones de clientes lo pueden poner de manifiesto con claridad.
En
definitiva, se trata de un tema a estudiar en cuanto a su oportunidad en
afrontarlo, en muchas empresas medianas y pequeñas españolas. Las
grandes ya suelen tener esto resuelto en la mayoría de los casos.
Manuel
D. Aledo
Consultor
de “Dyal Quality”®
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