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¿Cómo aplicar los
cuestionarios de medición del clima laboral en una empresa?
15.06.04. La
preocupación e interés por aplicar herramientas de medida del clima
laboral de las empresas es relativamente nueva. Al menos de forma tan
generalizada. Y entre las herramientas utilizadas, son los cuestionarios
o encuestas sobre clima laboral los más utilizados.
A nivel de
investigadores y estudiosos de este tema, como uno más de los relativos
a los RRHH del mundo de la empresa y las organizaciones, ya viene de
lejos. Pero, a nivel de empresas concretas que se preocupan por esto,
nos encontramos con un interés mucho más reciente.
Las
razones para este preocupación por esta materia e interés por la
aplicación de cuestionarios de medida del clima laboral pueden estar,
entre otras, en:
·
La certificación según las Normas ISO 9001:2000 que ha
propiciado la utilización de medidas del clima laboral y ambiente de
trabajo.
·
La mayor
sensibilización en Responsables de RRHH y Gerentes hacia la mejora del
clima laboral y la motivación de los empleados en sus empresas.
·
El ejemplo de otras empresas que van en esa dirección y producen
situaciones de mimetismo.
·
La irrupción en el mundo de la empresa de personal titulado en
las carreras de Relaciones Laborales, con cierto nivel de conocimientos
en esta materia.
Sea
cual sea la causa originaria de este pequeño boom
o moda de aplicación de instrumentos de medición del clima laboral
de empresas y organizaciones, la realidad actual pone de manifiesto este
interés.
Desde
www.gerenteweb.com
estamos percibiendo esta nueva situación
a través de las numerosas visitas que, a diario, se producen en
nuestros trabajos insertados
en esa web:
·
Las
encuestas de medición del clima laboral en la empresa
·
Cuestionario
de medición del nivel de clima laboral en la empresa
Igualmente,
vivimos ese interés por la recepción de numerosos e mail con consultas
y comentarios acerca de los temas tratados en esos trabajos.
Nos
proponemos en esta nueva aportación al tema, enumerar brevemente
algunos factores a tener en cuenta en la aplicación práctica de esos
cuestionarios. Y lo hacemos en base, fundamentalmente, a nuestra experiencia
profesional en el trabajo en varias empresas y en la labor de
consultoría de muchas más, a lo largo de años.
Una
vez que una empresa decide poner en marcha un proceso tendente a conocer
el nivel de clima laboral, por medio del empleo de cuestionarios o
encuestas, ha de tener en cuenta diversas cuestiones. Algunas de ellas
son, en realidad, previas o anteriores a esa decisión. El proceso
debería de ser, más o menos, como sigue:
Ø
Análisis y discusión, en el seno de los más altos órganos
de dirección de la empresa – Consejo de Administración,
Administradores, Directores, Gerente, según los casos- de la
conveniencia y decisión de ir a una evaluación del clima laboral.
Ø
Adquisición de firmeza interna, por parte de esos órganos
directivos, así como convencimiento de que, sea cual sea el resultado
de la encuesta o cuestionario, se hará para tratar de mejorar en la
medida de lo posible la situación actual del clima laboral.
Ø
Normalmente, se precisará de un asesoramiento de
Consultores externos para explicar y organizar todo el proceso a seguir,
en la mejor forma posible.
Ø
Reunión con los directivos, en su caso, y con los mandos
intermedios de la empresa u organización para explicarles
detenidamente que pretende hacer la empresa, por qué y para qué.
Ø
Tener claro que la encuesta o cuestionario es unicamente
para conocer y evaluar el nivel de clima laboral de la
empresa y no para tomar medidas o represalias contra trabajadores o
contra una plantilla descontenta.
Ø
Utilizar un cuestionario o encuesta de medición que esté
bien elaborado y sea una herramienta válida para el fin que se
pretende. Ha de cubrir un espectro amplio de cuestiones, ya que el clima
laboral está influido por diversos factores, y además para sacar
suficiente provecho a una actuación entre los trabajadores de la
magnitud de un cuestionario de este tipo.
Ø
Explicar adecuadamente a los trabajadores a los que se
vaya a aplicar el
cuestionario o encuesta de clima laboral, cuál es el motivo que la
empresa persigue, que se trata de establecer a partir de ahí las
mejoras o correciones que sean precisas, y que se solicita la colaboración
del personal. Deberá asegurarse tajantemente que con el cuestionario o
encuesta, que deberá de ser anónimo, no se producirá efecto
negativo alguno sobre los trabajadores en general ni sobre ninguno de
ellos en particular.
Ø
Explicar que la encuesta o cuestionario es una pieza más de un
proceso de análisis interno y crítico que la empresa hace de sí
misma, con el ánimo de establecer e implantar procesos de mejora. Esto
no es más que unirse a una corriente de multitud de empresas que están
haciendo lo mismo en busca de mejorar en sus condiciones de
competitividad en un mercado cada vez más amplio y globalizado.
Ø
Motivar suficientemente al personal para que colabore
rellenando el cuestionario o encuesta con la máxima objetividad posible
y en la forma más completa que puedan.
Ø
Tratar adecuadamente los datos recabados en los
cuestionarios o encuestas, con el fin de sacar el máximo partido
posible que puedan contener aquellos.
Ø
Analizar, a nivel de dirección en primer lugar y despues con los
mandos intermedios los datos que se desprendan de los cuestionarios. Evitar
reacciones, entre directivos y mandos intermedios, negativas
hacia los resultados obtenidos y hacia la plantilla de personal a su
cargo.
Ø
De los cuestionarios se deducirán, normalmente, consecuencias
positivas y negativas hacia la empresa, en general, y hacia jefes o
mandos en particular, así como hacia puestos de trabajo y las
condiciones de éstos. La dirección y los mandos han de situarse en una
posición mental - aunque a veces no sea fácil hacerlo - de objetividad
y frialdad ante el análisis. Lo contrario desvirtuaría los efectos
positivos a lograr con este instrumento y tiraría por tierra el trabajo
efectuado.
Ø
Extraer los puntos débiles y fuertes en el clima laboral
de la empresa, observados o deducidos de los cuestionarios aplicados,
para hacer el análisis pormenorizado de cada uno de ellos. Los puntos débiles
exigen soluciones, los fuertes afianzarlos.
Ø
Finalmente, mantener un buen expediente de todo el proceso,
guardando informáticamente y, en su caso, en papel todo el material
utilizado o producido en el proceso como experiencia a tener en cuenta
en otra ocasión futura en que se afronte este asunto.
De todos los pasos
que resumidamente hemos enumerado, se desprenden muy diversas
oportunidades de comentario y explicaciones. Pero considerarlos todos
sería, en este momento, demasiado prolijo. Nos vamos a centrar
solamente en algunos de ellos.
Actitud de los directores o directivos
Es precisa, para
poder llevar acabo con éxito la medición del clima laboral en la
empresa, una actitud positiva, crítica
y abierta por parte de la dirección de ésta. Y es absolutamente
contrario a esta actitud positiva la que se suele derivar de aquellos
gerentes, directores, directivos y mandos intermedios que tienen o actúan
con una mentalidad, según las
diversas tipologías existentes, de convicción de saberlo todo, de
suficiencia o de autosuficiencia, de desprecio hacia las nuevas formas
de dirigir empresas o negocios, o sencillamente de desconocimiento de éstas
o de restar importancia al factor humano en sus organizaciones
laborales.
Sucede lo mismo
con aquellos otros que consideran que al trabajador, al empleado no hay
que preguntarle nunca nada. Sólo deben de trabajar y seguir
instrucciones y órdenes. El resto es cuestión de la empresa o
sencillemente no interesa.
Estarían en esta
misma linea aquellos otros que se desinteresan por completo del entorno
laboral que rodea a los trabajadores de la empresa. Nos referimos a ese
entorno amplio formado por el ambiente material de puestos de trabajo y
su diseño, las condiciones ambientales, la ergonomía, las relaciones
interpersonales y jerárquicas, las motivaciones de los trabajadores y
otros muchos aspectos relacionados con éstos.
Todas estas
actitudes, que no están reñidas con la obtención
de buenos resultados económicos y de producción, ni con la gestión
adecuada de los recursos humanos y materiales de la empresa, se
compaginan muy mal con la concienciación adecuada de un plan de análisis
del clima laboral. Sencillamente, para esta tipología de directivos, no
existe tal clima laboral. Es algo etéreo y sin importancia en sus
esquemas de mando.
Solamente, con el
desprendimiento personal de los propios criterios y opiniones, es
posible afrontar con la suficiente credibilidad y motivación procesos
de estudio y medida del clima laboral, obteniendo de éstos las ventajas
e informaciones que se quieran obtener.
Actitudes del
personal de la empresa
El personal de la
empresa es protagonista principal y fundamental en un proceso de medición
del clima laboral en su empresa. Tiene que colaborar y actuar
limpiamente, respondiendo con independencia personal, mental y psíquica,
a los cuestionearios o encuestas que se le presentan.
Sucede, con
frecuencia, que existen elementos perturbadores de ese grado de objetividad que se requiere.
Muchas son las razones que pueden concurrir para que esto se así.
Podemos citar a modo de ejemplo:
·
Trabajadores enfrentados con la dirección, con sus mandos o con
la propia empresa, bien abiertamente bien en su fuero interno.
·
Trabajadores muy descontentos por el salario que perciben
·
Trabajadores muy desmotivados por su trayectoria en la empresa
·
Trabajadores afiliados o simpatizantes con algún sindicato que
actúa siguiendo consignas o instrucciones de éstos.
·
Trabajadores con contratos laborales temporales, de corta duracción
y que consideran o conocen que no van a continuar en la empresa.
·
Trabajadores que han sido sancionados o expedientados en el
pasado y que están resentidos con sus jefes.
·
Trabajadores que están o se consideran explotados por la
empresa, que realizan muchas horas de trabajo sin reflejo en sus nóminas.
·
Deteminado trabajadores que hacen, muchas veces, sin otra razón
que su propia constitución mental y psicológica, una labor de erosión
y deterioro de las relaciones entre compañeros de trabajo o entre éstos
y sus mandos.
·
Trabajadores que viven o cosnideran que viven en un mal ambiente
de trabajo en su entorno de compañeros y mandos.
Todas estas
situaciones y otras muchas más que se podrían enumerar,
dificultan la realización de procesos de medición de clima
laboral. Pero no lo imposibilitan.
Hay que contar con la existencia de este tipo de situaciones que muchas
veces es precisamente lo que se quiere descubrir en un encuesta o
cuestionario sobre clima laboral. Estas situaciones forman parte del
propio clima laboral de la empresa, son parte constituyente del mismo.
Por estos y otros
motivos se hace precisa una preparación
previa del personal, en su conjunto, para clarificar qué se
pretende hacer, por qué y para qué. Y se deben de tomar determinadas
medidas en la corrección y evaluación de los resultados obtenidos con
los cuestionarios o encuestas, para disminuir el peso de los posibles
factores de perturbación negativa en su realización que puedan
existir.
Cuando exista en
la empresa una representación sindical es conveniente plantear, previamente, el
proceso que se pretende efectuar a sus
representantes o delegados. Se les debe de explicar bien las razones que
tiene la empresa para llevarla a cabo y qué pretende con ello. Por lo
general, se puede obtener así el apoyo y la comprensión de los líderes
o representantes sindicales de la empresa, lo que puede ayuda de cara a
la colaboración del personal.
Elección del
momento adecuado para plantear el cuestionario o encuesta
Es evidente que un
cuestionario o encuesta no se puede plantear a los trabajadores en
cualquier momento. Hay dias, fechas y horas que hacen inviable llevar a
cabo un proceso de medición
del clima laboral. Podemos enumerar algunos:
·
Los lunes a primera hora del día.
·
Los viernes por la tarde o a última hora de la mañana.
·
En dias de puente en
que se está trabajando.
·
Cuando se está discutiendo un convenio colectivo.
·
En épocas de problemas laborales.
·
En dias de condiciones de trabajo duras: mucho calor, mucho frio,
trabajo muy intenso, presión de incrementos en la fabricación o
prestación de servicios.
·
En meses de vacaciones de parte del personal, tales como julio o
agosto.
·
Cuando exista nerviosismo o inquietud en la plantilla o parte de
ella por cualquier razón.
·
El día de pago de la nómina.
·
En dias de despido de personal o finalización de contratos.
·
En fechas próximas a los cambios de dirección, directivos o
mandos intermedios.
·
Cuando existan, realmente o en rumores, problemas económicos o
financieros en la empresa.
Estos y otros más
podrían constituir el elenco negativo para la realización de procesos
de medición de clima laboral. Son momentos o situaciones que lo
desaconsejan normalmente. Aunque en alguna ocasión, no existe otra
alternativa que hacerlo con alguno de esos condicionantes.
Logicamente,
aquellos dias, meses o momentos temporales en los que no se den ninguna
de las situaciones enumeradas, serían los idóneos para llevarlos a
cabo con más probabilidades de éxito en la obtención de una información
objetiva.
No considerar
resultados aislados o unipersonales
Los procesos de
medición del clima laboral de una empresa son y han
de ser globales. Es decir, se trata de obtener una medida
del clima laboral en la empresa, en toda la empresa. Aunque es interesante, en las
empresas grandes que cuenten con una organización amplia en secciones,
departamentos y personal, conocer datos de esa medición parcelados o
segmentados, lo fundamental es la medida global.
En consecuencia,
carecen de relieve los datos unipersonales, de cada uno de los
trabajadores de la empresa que han respondido o colaborado en la
cumplimentación de cuestionarios o encuestas. Esto significa que la
dirección de la empresa no puede quedarse con la información obtenida
de uno o de varios trabajadores aislados, que constituyan una mínima
parte de la plantilla, de cara a formarse
una opinión. La opinión como elemento integrante de las
conclusiones de un proceso de medición del clima laboral, ha de ser
global. Por tanto no puede estar influida o teñida subjetivamente por
los datos obtenidos de uno o varios trabajadores aislados.
Otra cosa
diferente sería que la dirección, como cuestión colateral y de
segundo orden, al margen del nivel de clima laboral obtenido, desee
ahondar en determinadas respuestas de uno o varios trabajadores con
intención de mejorar o subsanar determinados aspectos negativos que se
hayan puesto de manifiesto.
Afrontar los
cambios necesarios para eliminar los puntos débiles
Tras un estudio
del clima laboral en una empresa se pondrán de manifiesto puntos
fuertes y puntos débiles de la organización. La empresa debería
de estar decidida y comprometida a analizar los puntos débiles y buscar
las causas que los originan. Y, en la medida de sus posibilidades, debería
de iniciar procesos de mejora o de subsanación de aquellos aspectos de
debilidad detectados, para los cuales la dirección haya llegado al
convencimiento de que debe y puede mejorarlos o subsanarlos.
Hacer el esfuerzo
de plantear, con la debida amplitud y seriedad, un proceso de evaluación
del clima laboral y, una vez obtenida toda la información, no hacer
nada y guardarlo en un cajón de
la mesa, sería, cuanto
menos, un despilfarro.
Cuestionarios
completos pero sencillos y fáciles de rellenar
Los cuestionarios
a utilizar, si se quiere hacer un buen trabajo que sea productivo, no
pueden liquidarse con cuatro preguntas puestas al azar. Las preguntas
han de ser pensadas y objetivadas,
en busca de conocer datos relevantes de las diferentes variables que
conforman el clima laboral. Y éste constituye un entramado de
cuestiones que se entremezclan y van formando ese clima laboral.
Como esto es así
y son muchas las variables que intervienen en la formación de ese abstracto
que es el clima laboral, se precisan bastante preguntas. Los buenos
cuestionarios o encuestas de clima laboral se mueven entre
80 y 120, más o menos. Y las variables principales que miden son
alrededor de 10. Pero, podrían tratar de medirse más, pero sucede que
la extensión
del cuestionario tiene un límite razonable. Ha de contarse con la
fatiga, el cansancio y el aburrimiento que puede
provocar, entre los trabajadores que han de responder, largos
cuestionarios, más allá de las 100 preguntas.
En nuestra vida
profesional, en especial como Consultores en el campo de los Sistemas de
Gestión de la Calidad, vemos con frecuencia cuestionarios de 5, 10 o 15
preguntas a plantear a la plantilla. Normalmente no sirven más que para
conocer algún hecho puntual o, simplemente, para cubrir el expediente
en una ISO 9000.
En consecuencia,
un buen cuestionario será
aquel que logre combinar:
·
Cubrir varios de los factores básicos que intervienen en la
formación del clima laboral en la empresa u organización.
·
Tener un número de preguntas suficientemente amplio para
alcanzar un conocimiento suficiente de lo que se pretende medir.
·
Las preguntas han de ser sencillas, lo más cortas posibles y muy
claras en su planteamiento.
·
Es preferible que sean de respuestas cerradas y no abiertas. Es
mejor, más fácil y cómodo, responder poniendo una “x” en unas
casillas valoradas o roderan con un círculo una letra que tener que
escribir una o varias frases.
·
Las preguntas tienen que dejar bien definido qué significa
marcar una u otras columnas, letras o situaciones. Esto es más
importante en aquellos cuestionarios que graduan, mediante puntuación,
la respuesta a dar por el que los cumplimenta.
·
Debe de ser anónimo, aunque puede dejarse unas casillas para
informaciones del tipo o similares al de sección o departamento,
categoria en la empresa y rango o estrato de edad, o similares.
·
Ha de estar bien estudiado cómo se corrigen y cómo se valoran
las respuestas. Esto requiere la existencia de uns criterios previamente
establecidos para la baremación.
·
Han de estar establecidos, igualmente, los criterios para
objetivar niveles de clima laboral en función de las puntuaciones o
informaciones obtenidas en los cuestionarios o encuestas.
Una vez construido un cuestionario o
encuesta ha de ser experimentado. Por este motivo son mejores, por lo
general, los cuestionarios que han
tenido un rodaje, que han pasado procesos de prueba y corrección o mejora.
A veces se ve que preguntas inicialmente incluidas no funcionan, no aportan la información prevista o son de
interpretación difusa. Y, en estos casos, conviene cambiarlas.
Finalmente, resta agregar, que los
buenos cuestionarios son aquellos que, tras una serie de aplicaciones,
son sometidos a pruebas de naturaleza estadística para evaluar algunos
aspectos claves, tales como la fiabilidad y la correlación entre
elementos. Son
suficientemente aplicadas pruebas tales como:
·
Análisis de correlación
·
Análisis factorial
·
Análisis de fiabilidad
Estos y otros
requieren unas técnicas específicas, de naturaleza estadística, en
las que se somete las respuestas obtenidas en su aplicación a análisis
comparativos con los obtenidos mediantes otros conocidos cuestionarios y
a tratamientos estadísticos que requieren el uso de aplicaciones informáticas
específicas para esta finalidad.
Evitar las
justificaciones y falsas razones
En último lugar,
debemos indicar que es de humanos el buscar siempre rápidas y fáciles
justificaciones o explicaciones a las conclusiones de un informe de
clima laboral. La tendencia natural de directivos y mandos de la cadena
organizativa es poner de manifiesto afirmaciones que, intencionadamente
o no, desvirtuan con frecuencia aquellas, cuando presienten o piensan
que puede perjudicrales personalmente.
Por este motivo,
las conclusiones de un estudio de clima laboral han de ser estudiadas
detenidamente por los órganos directivos de la empresa. Y siempre mejor
con un asesoramiento externo de Consultores especialistas en estos temas
y buenos conocedores del mundo de la empresa. Este estudio, se puede
ampliar después, con reuniones o grupos de trabajo, en el que
participen otros mandos intermedios que puedan también opinar.
Pero siempre ha de
tenerse en claro que, aquellos que se sientan aludidos o señalados tras
una encuesta de clima laboral, pueden reaccionar negativamente y dando
explicaciones o justificaciones que se alejen de la realidad o sean
cortinas de humo sobre los resultados obtenidos.
La dirección ha
de quitarse la venda de delante de los ojos y mirar la realidad que emerge de las
conclusiones con ojos críticos, sea para
recoger flores o para acopiar cardos. Y todo esto, dentro de un
orden, sin sacar las cosas de su sitio e importancia, pero dando a cada
cosa el relieve que tiene y
merece.
Manuel
Díaz Aledo
Consultor
de DYAL QUALITY
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