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  Los directivos y su motivación
20/01/2009


  Reportaje sobre la motivación de los directivos: objetivos personales, expectativas profesionales y
¿QUÉ ES UN DIRECTIVO?
Nos ocupamos, en este trabajo de colaboración con esta web sobre la dirección y la gerencia en empresas y organizaciones, de los directivos. Realmente, todos los trabajos colgados en gerenteweb.com van dirigidos a las personas que dirigen la empresas y negocios o, en un futuro más o menos próximo, las van a dirigir. Por ese motivo, consideramos que deben de resultar de interés para los directivos de empresas en general, incluidos los de las Administraciones Publicas.

¿Quiénes son los directivos? No podríamos dar una definición completa, que abarcase todos los casos posibles, pero si unas pinceladas suficientemente orientadoras. Nos referimos aquí a los directivos propiamente dichos, es decir a quienes ocupan el puesto o puestos más elevados de la organización. Son aquellos que están en la cúspide o lugares altos de los organigramas. No hablamos de jefes o mandos en general. En lenguaje habitual los directivos mandan, dirigen y gestionan las empresas. Ahora bien, hasta qué nivel de cada organigrama llega la catalogación como directivos es asunto muy variable y sin sistematización posible.

Esas notas de ocupar los lugares más altos de los organigramas, tener mando sobre la totalidad del personal de la plantilla o de grandes áreas de éstas, dirigir y gestionar, se dan, normalmente y siempre en relación al tamaño de las estructuras organizativas, en:

• Consejero Delegado
• Gerente
• Director- Gerente
• Directores o Jefes de Departamento de:
a) Producción
b) Administración
c) Financiero
d) Económico- Financiero
e) Personal o RRHH
f) Comercial o Ventas
g) Compras
h) Sistemas
i) Proyectos
j) Marketing
k) Otros que estén establecidos

El nombre de Departamento no siempre es utilizado. En ocasiones, se emplea el de Sección o el de Área para designar las grandes divisiones de la organización de la empresa.

Aquellos profesionales que ocupen estos puestos, normalmente tienen mando sobre una parte de la plantilla, dirigen su propia área con más o menos independencia y posibilidades de iniciativa, la gestionan y se coordinan con los otros directivos, reportando e informando a la Dirección o Gerencia directamente.

En las Pymes el número de directivos es muy corto. Con frecuencia solo alcanza esa consideración el gerente. En ocasiones 2 o 3 personas únicamente. En las empresas medianas y grandes, ese número va creciendo, en lógica proporción al tamaño de la empresa.

Con frecuencia se denomina directivos a los miembros de los órganos de Administración, en especial a los de los Consejos de Administración. Pero aquí no vamos a considerar estos casos.

Los directivos tienen, entre sí, notables diferencias que impiden dar pautas y normas comunes. De un lado, tienen su propia personalidad, educación, formación y experiencia profesional. De otro, tienen su propio estilo de dirección. Y la combinación de todo ello los marca, estableciendo su propio modelo de directivo. Podríamos establecer diferentes tipologías en base a todo ello, pero no es el objetivo que, en este momento, perseguimos.

Por su estilo de dirección, sí podemos considerar dos extremos perfectamente nítidos: los de estilo autoritario y los de estilo participativo. Y entre ambos extremos, podríamos ubicar a cada directivo, en zonas situadas entre ellos, más o menos distantes de cada uno. Ese estilo dibuja mucho la forma de actuar como directivo.

LA MOTIVACION DE LOS DIRECTIVOS
Lo que vamos a reflexionar, en las líneas que siguen, es acerca de qué factores o circunstancias forman parte del catálogo de motivaciones de los directivos. Pero, previamente debemos establecer algunas cuestiones.

¿Por qué interesa este tema? Si bien es cierto que cada directivo es una persona individual y con sus circunstancias, con su propia personalidad, con sus necesidades de todo tipo y con sus expectativas, no todos tienen las mismas motivaciones para ejercer su tarea directiva. Más bien es al contrario: las diferencias son muy grandes entre unos y otros. Lo que motiva a uno es absolutamente intrascendente para otro de un nivel similar y de una empresa idéntica. Pero como no podemos ir a toda la casuística posible vamos a ir a lo más general, a aquello que puede ser un estímulo en su trabajo para muchos directivos.

Objetivos personales
Todo ser humano, en sus circunstancias concretas, ocupando un lugar en el tiempo y en el mundo de la empresa, persigue unos objetivos personales. Esto ocurrirá de modo consciente y reflexivo o de forma totalmente inconsciente y sin pensar en ello. Pero esos objetivos existen. Pueden ser tales como los que siguen, sin agotar todo el espectro posible:
• Cubrir sus necesidades vitales ( alimento, vestido, vivienda, consumos básicos)
• Cubrir sus necesidades familiares de educación
• Cubrir sus necesidades secundarias ( mejora de vivienda y sus elementos, viajes, vacaciones, compras)
• Tener un trabajo seguro
• Desarrollarse de acuerdo con su carrera o profesión
• Tener un salario o remuneración digno y acorde con su nivel de formación y experiencia laboral.
• Poder ahorrar para sus necesidades y asegurar su futuro y el de los suyos
• Poder ir ascendiendo en los puestos de trabajo en su empresa
• Ir mejorando de empresa, pasando de una a otra
• Mantener o mejorar su status social en su ciudad o población en que vive
• Poder trasladarse a otra ciudad o población
• Poder satisfacer sus principales hobbys
• Tener mando sobre un grupo de personas
• Participar en las decisiones, más o menos importantes, en su empresa
• Poder desarrollar sus capacidades intelectuales, técnicas, científicas, comerciales de relaciones públicas u otras de interés en el mundo de la empresa y organizaciones.
• Obtener el reconocimiento de sus jefes o superiores jerárquicos.
• Obtener los mejores resultados económicos o productivos en su área o esfera de la organización, bajo su mando.

Y así podríamos citar otras muchas más razones que mueven a los directivos en sus tareas. Pero, para nuestro objetivo actual, son suficientes para demostrar que el individuo, en cuanto personal directivo, se puede mover por diversas razones que le llevan a actuar de una determinada manera como tal.

Expectativas profesionales
Aunque, en parte, están incluidas en el listado antes citado de posibles motivaciones, no cabe duda de que lo que espera obtener o que se produzca en el futuro, dentro de su empresa, es para cada directivo un elemento clave de su actuación. Un directivo bien considerado y remunerado, con una buena carrera profesional por delante, normalmente estará bien motivado en su trabajo. Por el contrario, un directivo arrinconado, escasamente considerado o mal pagado, estará escasamente motivado.
Por tanto, es importante cómo se ve en su puesto y que piensa del futuro dentro de su empresa actual o en el mundo laboral, cada directivo. Eso dará pistas serias sobre su grado de motivación. Y esas expectativas tienen que ver con:

• Puestos dentro de la organización o niveles de organigrama
• Sueldos o remuneraciones, por todos los conceptos, alcanzadas
• Lugar de residencia o de ubicación de la empresa
• Posibilidades de ascensos
• Posibilidades de mando o jefatura sobre grupos humanos mas amplios
• Importancia de su trabajo en la empresa y socialmente
• Desarrollo de su propia carrera o profesión
• Incremento de experiencias
• Posibilidades de decisión y capacidad de iniciativa
• Frecuencia de viajes y desplazamientos

FACTORES DE MOTIVACIÓN
Como una consecuencia de lo que se ha indicado más arriba, se puede adivinar que existen muchos y diversos factores de influencia en la motivación de los directivos. Por tanto nos limitamos a comentar algunos de ellos que pueden tener un carácter de más generalidad.

Seguridad en el empleo
Si bien es cierto que, por lo general, los directivos cuentan con un nivel de seguridad afianzado en la confianza que la empresa ha puesto en ellos, con frecuencia en un período dilatado de tiempo, dicha seguridad no es ni absoluta ni exenta de riesgos. Al contrario, cada vez más, los resultados económicos de la gestión y la buena marcha de los negocios guían en gran parte las decisiones sobre el mantenimiento y continuidad de directivos. Están en una balanza en uno de cuyos brazos estaría la confianza de la empresa en ellos y su buen hacer en el pasado, mientras en el otro, estarían siempre los resultados económicos de su gestión y sus aciertos o desaciertos del presente.

Además, hay otros factores, externos en su mayor parte al directivo, que pueden marcar su continuidad o no en el puesto. Entre ellos, quien sea en cada momento su jefe inmediato o el director- gerente de la empresa. Un cambio en la dirección o en la jefatura de quien depende puede poner al directivo fuera de su puesto. Es muy frecuente que cada jefe quiera tener o hacer su propio equipo de trabajo y, en muchas ocasiones, lo hace sin tener en cuenta otras consideraciones acerca de los que ya estaban allí. Aunque, no debemos exagerar esta circunstancia que, en todo caso, es más frecuente en grandes empresas que en las Pymes.

El factor seguridad en el puesto del directivo, normalmente relevante dentro del conjunto de la organización de la empresa, es uno de los más determinantes para la motivación de la mayoría de ellos. Una inseguridad, derivada de la posibilidad de ser removido de su puesto, puede crear desánimo en el directivo y desmotivación en su trabajo. A veces, la inseguridad puede derivarse de la mala marcha de la empresa o de su dependencia de otra de la que es filial o a cuyo grupo pertenece. Los movimientos en la central pueden concluir con movimientos en las filiales.

Compensación económica
Sin duda alguna, este factor tiene una gran influencia en varios sentidos sobre la motivación del directivo. Generalmente, la retribución de los directivos es o debe ser alta, dentro del conjunto salarial de la empresa u organización. Y será más o menos alta en función del tipo y tamaño de empresa, de sus posibilidades económicas y de sus políticas salariales. También lo podrá ser, en función de las condiciones logradas por el directivo a su entrada en la empresa y su currículo o caché. Por estos motivos señalados, la retribución percibida por unas tareas, generalmente importantes en el conjunto de la empresa, marca mucho el grado de identificación del directivo con ésta y su nivel de motivación personal e implicación en los objetivos de la misma.
En ocasiones, el directivo considera que el puesto que ocupa, por su relevancia e importancia en el organigrama, le puede compensar de una remuneración no del todo adecuada, a su entender, con ese puesto y sus responsabilidades. Otras veces, ese mismo directivo conoce, por información derivada de su propio trabajo diario, que la situación económica de la empresa no le permite pagar más y acepta, interiormente, esta circunstancia. En estos casos, es posible que no se sienta desmotivado por esa circunstancia.

Cuestión distinta es que, un directivo sin causas de desmotivación que le afecten en su ánimo o en su trabajo, sea tentado por una buena oferta, que mejore las condiciones que tiene en la actualidad y, en ese momento, asalten su mente y sus sentimientos factores latentes de desmotivación o, sencillamente, decida cambiar de empresa y aceptar esa oferta. Dicho de otro modo, la falta de motivación no es la única razón para cambiar de empresa o trabajo, aunque la potencian.

Oportunidades de mejora y ascenso
Muchas veces, los puestos directivos no admiten ya posibilidades de ascenso ni de mejoras de trabajo o económicas. Suele pasar esto en las Pymes con pirámides organizativas muy cortas, derivadas del escaso número de empleados o de niveles de organigrama. En esos casos, es evidente que este factor no actúa positivamente en la motivación. Otra cosa sucede en el caso de empresas en las que si sean factibles mejoras económicas y ascensos o cambios de puestos directivos que puedan suponer un estímulo para estos.

Reconocimiento por parte de la empresa
Nos referimos al hecho de que la dirección de la empresa o el Consejo de Administración o los Administradores de la sociedad, en su caso, o los dueños y socios de la misma muestren la aceptación de la labor que los directivos realizan y se lo reconozcan a estos, bien moralmente, bien con incentivos o estímulos económicos. En estos temas, cada empresa es un mundo con sus particularidades y con unas determinadas formas de actuar de socios, administradores y dirección. Pero, en aquellas en las que se da un estilo en el que el trato con los directivos es bueno y de confianza, se reconocen los éxitos y el buen hacer de la misma forma en que se señalan los fracasos o errores cometidos, o en las que se reconocen aquellos con una política salarial de remuneraciones o incentivos, el nivel de motivación crece. El directivo, al sentirse a gusto y valorado, se motiva más para continuar adelante. En el caso contrario, se produce la consiguiente desmotivación.

Posibilidades de iniciativa y creatividad
Pese a que los puestos directivos incorporan en sí mismos un grado aceptable de posibilidades de poner en juego las capacidades de iniciativa, no sucede del mismo modo en todos los casos. Hay empresas en que todo está muy reglamentado y definido y apenas queda cancha para esas iniciativas. Pero, en otras muchas, sí es posible que los directivos puedan poner en juego sus propias iniciativas y su creatividad personal en forma continuada. Esto es siempre estimulante para las personas y, mucho más, para quienes trabajan en una empresa u organización, máxime estando al frente de un equipo humano, mayor o menor, que encuentran en ese ejercicio un factor de motivación extra. Cuando no es posible o no se permite, se actúa un tanto encorsetado por órdenes y procedimientos. Esto termina por llevar a la rutina en el día a día y mata parte de la motivación.

Mando sobre un grupo humano
Aunque existen excepciones, a la mayor parte de los directivos les agrada tener un grupo de empleados a sus órdenes y una sección o departamento para dirigir. Es, por lo general, motivo de júbilo y alegría el nombramiento en una empresa par ocupar estos puestos. Al margen de la mayor o menor dificultad para esa tarea y de la preparación que para ella tenga el nuevo directivo, siempre supone una motivación extra la promoción para dichos puestos de los organigramas.
Igualmente actúa el hecho de que el grupo sea mayor o menor, que crezca en efectivos y en asignación económica en los presupuestos de la organización. La mayoría de los directivos pelea por esos crecimientos y siente pesar o desagrado, en su interior, en aquellos casos en que su grupo disminuye, a la par que sus atribuciones y su esfera de mando. Por tanto, estamos ante otro factor de motivación.

Aumento de conocimientos y experiencia
Los puestos directivos constituyen una verdadera escuela de formación. La problemática suele ser variada y se abre a diversos frentes, según cual sea el área de que se ocupa. Se podrán dar actuaciones sobre asuntos de gestión, de economía y finanzas, laborales, comerciales, de producción o fabricación, técnicas, de mando y dirección, organizativas. En suma, el ejercicio de un puesto directivo va creando una experiencia importante, que se va acumulando, y que constituye un factor de estímulo y motivación grande para el desarrollo del puesto. Esa experiencia posibilita, con frecuencia, la promoción a mejores puestos en la empresa o la marcha a otros más apetecibles en otras empresas u organizaciones.

Manuel Díaz Aledo es editor de Gerenteweb.com

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Comentarios de los lectores: (1)
 
 
 david (21/11/2011 - 13:19:18)
buena noticia puede resultar bastante útil.
 
 
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